Ceuta puede ser pequeña, dulce y marinera, pero también es una ciudad llena de incívicos en materia de limpieza de nuestras calles, montes y playas. Es inconcebible que en los tiempos que corren, donde cada vez son más las conciencias que alzan la voz contra los ataques medioambientales propiciados por el incivismo de los guarros, todavía existan algunas piaras de cerdos de dos patas que les da igual y siguen tirando todo tipo de objetos en cualquier lugar de Ceuta, a cualquier hora y de cualquier manera.
