A quien se le diga, casi con toda seguridad creería que se trata de una broma de mal gusto, pero no es así, son cosas que pasan en esta ciudad y que parece que tras el revuelo inicial no tiene luego la más mínima repercusión. Ayer un féretro estuvo más de dos horas y media a las puertas del crematorio, junto a sus familiares y amigos, porque ninguno de los dos hornos crematorios funcionaban.
