Es muy fácil hablar desde la distancia y sin que el problema le afecte a uno. Es de poquísima vergüenza que desde la Organización de las Naciones Unidas (ONU) se emplace a España a acabar con la práctica de las devoluciones en caliente de niños necesitados de protección internacional y establecer unos centros de recepción adecuados para los menores de edad.
