Nicola Cecchi, el consejero de Turismo, parece estar transitando un camino poco común en su gestión al frente de una ciudad que, como todos sabemos, no nada precisamente en la abundancia. En un movimiento más que cuestionable, ha decidido enfocar sus esfuerzos en exprimir aún más a los hosteleros del Parque Marítimo del Mediterráneo, exigiéndoles una suma astronómica por el uso de las terrazas, cuando bien podría haber optado por aliviar las arcas públicas vendiendo el Hotel Puerta de África, un establecimiento que lleva años acarreando más problemas que beneficios.
