UGT y CSIF han denunciado en este inicio de semana el “grave perjuicio” que está ocasionando el Gobierno de la Ciudad a sus propios empleados públicos, más concretamente, a los de mayor edad, pues desde hace tres años han dejado de abonar la aportación a los planes de pensiones pese a encontrarse la partida dotada presupuestariamente hablando, lo que supone, lean bien porque esa es la realidad, una deuda con la plantilla cerca del millón de euros con aquellos trabajadores que se han jubilado. Simplemente impresionante o, mejor dicho, para echarse las manos a la cabeza.
