Ceuta no solo sufre el aislamiento geográfico, la presión fronteriza o la falta de suelo. También padece un problema mucho más silencioso y peligroso: la lentitud administrativa. Una ciudad puede deteriorarse por la falta de inversiones, pero también por expedientes que no avanzan, proyectos que se eternizan y decisiones que nunca llegan.
La incompetencia que pagamos con exclusión
Se suele aceptar que en democracia a un político no se le exija un título ni una preparación técnica específica para gobernar. Las urnas premian la representatividad. Sin embargo, lo que es inadmisible y un insulto a los ciudadanos es que la maquinaria que le rodea —la gestión, la planificación y los equipos de Gobierno— adolezca de esa misma alarmante falta de competencia. En Ceuta, tras más de dos décadas bajo el mandato de Juan Vivas, el argumento de la "buena voluntad" ya no sostiene los tejados. Si al político se le exime del currículum (experiencia laboral o empresarial), a su gestión hay que exigirle resultados. Y las cifras gritan que el Ejecutivo suspende con un cero rotundo.
La defensa firme de la soberanía
A comienzos de esta semana el ambiente político en nuestra ciudad ha estado marcado por un informe interno de un comité del Congreso de los Estados Unidos que se refería a Ceuta y a Melilla como “territorios ubicados en Marruecos”.
Las muertes de los inmigrantes
La verdad es que en los últimos tiempos nos estamos acostumbrando en Ceuta a tener que vivir con episodios de muerte de inmigrantes en las costas o también con peleas y situaciones incómodas para la gran mayoría de los ciudadanos.
La incorporación al Comité Europeo de las Regiones
El Partido Popular ha registrado en el Congreso de los Diputados una Proposición no de Ley para reclamar la incorporación de Ceuta y Melilla al Comité Europeo de las Regiones, el órgano consultivo que representa a los entes regionales y locales de la Unión Europea.
