Los empresarios de la zona portuaria no llegan a entender cómo es posible que las calles del Puerto sean una zona de refugio para inmigrantes y Menas y nadie busque una solución al respecto. “Trabajadores con sarna, pegamento, peleas, intentos de robos, en definitiva, un territorio hostil para cualquier cliente”, afirmaba uno de los empleados que ha preferido guardar su identidad. No obstante, los empresarios de la zona afirman no poder más y han vertido numerosas quejas contra la Ciudad, contra la Delegación del Gobierno y la Autoridad Portuaria.
Los empresarios de la zona portuaria no llegan a entender cómo es posible que las calles del Puerto sean una zona de refugio para inmigrantes y Menas y nadie busque una solución al respecto. “Trabajadores con sarna, pegamento, peleas, intentos de robos, en definitiva, un territorio hostil para cualquier cliente”, afirmaba uno de los empleados que ha preferido guardar su identidad. No obstante, los empresarios de la zona afirman no poder más y han vertido numerosas quejas contra la Ciudad, contra la Delegación del Gobierno y la Autoridad Portuaria.
Hace unos días se produjo una pelea entre inmigrantes que ha sido el detonante de los empresarios de la zona. Muchos de los inmigrantes que se aglomeran en las puertas de los negocios para pedir dinero a los clientes son los culpables de que muchas personas no se desplacen hasta los negocios de la zona. La Autoridad Portuaria, por su parte, parece inexistente y sin recursos para encontrar soluciones.
Una de las zonas comerciales más fuertes del tejido productivo de nuestra Ciudad se ve afectada por todo lo expuesto y las instituciones van escurriendo el bulto como pueden. Las grandes empresas que habitan en la zona están muy molestas y otras grandes marcas no ven atractivo el Puerto para montar sus negocios.
Todo esto repercute en la sociedad de varias maneras, primero porque la zona es transitable, obviamente, pero con una carga de hostilidad que hace que muchos tomen otro rumbo a la hora de pasear, hacer deporte o cualquier otra actividad; en segundo lugar, si alguna empresa decidiera no continuar en la zona, o una marca de renombre decide no llegar a Ceuta por este motivo, acaba repercutiendo en el paro y eso sería un problema aún mayor; y tercero, todos conocemos que dicha zona es el “hall” de la Ciudad, es decir, lo primero que ven todos los turistas que pasan por Ceuta y, por ello, deberíamos acondicionar la zona, mostrar más seguridad, ‘darle un lavado de cara’ en definitiva, para que la primera impresión sea agradable, evitando así mostrar una imagen pobre y devaluada de nuestra Ciudad.



