CSIF ha reclamado que la manifestación convocada para este miércoles, 2 de septiembre, con motivo del Día de Ceuta, sea una expresión «civil de unidad ciudadana, convivencia y defensa» de la ciudad, sin presencia de símbolos de partidos políticos, sindicatos u organizaciones.
CSIF ha reclamado que la manifestación convocada para este miércoles, 2 de septiembre, con motivo del Día de Ceuta, sea una expresión «civil de unidad ciudadana, convivencia y defensa» de la ciudad, sin presencia de símbolos de partidos políticos, sindicatos u organizaciones.
El sindicato considera que la movilización debe reunir a todos los ceutíes con independencia de su religión, origen, ideología o forma de pensar, con el objetivo común de expresar pacíficamente la preocupación por la situación que atraviesa Ceuta y reclamar «seguridad, estabilidad y una respuesta institucional adecuada».
CSIF defiende que cristianos, musulmanes, hebreos, hindúes, gitanos y personas de cualquier otra confesión religiosa o colectivo participen conjuntamente como ciudadanos de una misma ciudad. Por ello, pide que la manifestación mantenga un carácter «estrictamente ciudadano» y que las únicas banderas presentes sean las de Ceuta y España.
La organización considera que «no es el momento de las banderas de partidos políticos, sindicatos, organizaciones o colectivos de ningún tipo», sino de poner el foco en Ceuta. A su juicio, la movilización no debe convertirse en «una competición de símbolos», sino servir para mostrar que familias y ciudadanos pueden caminar juntos pese a sus diferencias.
CSIF señala que la situación actual requiere una respuesta de las administraciones competentes y una defensa efectiva de la seguridad y de la integridad de las fronteras españolas y europeas. Sin embargo, insiste en que la movilización debe mantenerse al margen de intereses partidistas y desarrollarse sin violencia ni divisiones.
El sindicato resume su llamamiento con el mensaje «Ceuta unida. Ceuta no se vende. Ceuta se defiende» y reivindica una movilización «sin siglas» en la que, por encima de las diferencias, prevalezca la unidad de los ciudadanos de Ceuta y España.


