El vicario general de Ceuta, Francisco Jesús Fernández Alcedo, ha difundido un saluda con motivo de las Fiestas Patronales en el que invita a los ceutíes a vivir estos días desde la fe y la devoción a Santa María de África. En su mensaje, destaca el papel de la Virgen como Madre y Patrona de la ciudad, subraya su presencia constante en la vida de los ceutíes y anima a acudir al Santuario para renovar la esperanza y fortalecer el compromiso cristiano.
El vicario general de Ceuta, Francisco Jesús Fernández Alcedo, ha difundido un saluda con motivo de las Fiestas Patronales en el que invita a los ceutíes a vivir estos días desde la fe y la devoción a Santa María de África. En su mensaje, destaca el papel de la Virgen como Madre y Patrona de la ciudad, subraya su presencia constante en la vida de los ceutíes y anima a acudir al Santuario para renovar la esperanza y fortalecer el compromiso cristiano.
A continuación, reproducimos íntegramente el texto remitido por el Vicario General de Ceuta:
MATER ET PATRONA
Al acercarse los días en los que nuestra Ciudad vuelve a congregarse en torno a la celebración de las Fiestas Patronales, me dirijo a vosotros desde el corazón de hijo que, como tantos ceutíes, ha aprendido a mirar a la Virgen Santísima como la presencia más entrañable y constante en el caminar de esta tierra.
Hablar de la intercesión de Santa María de África es hablar de una historia de amor entre una Madre y su pueblo. Es hablar de una presencia que traspasa siglos, que ha contemplado las alegrías y las lágrimas de generaciones enteras, que ha acompañado los momentos de prosperidad y también los tiempos de dificultad. Ante su bendita imagen, tantos devotos han encontrado consuelo, esperanza, fortaleza y paz.
La Iglesia nos enseña que la maternidad de la Virgen no es un recuerdo del pasado ni una realidad meramente afectiva. María es Madre porque Cristo, desde la Cruz, la entregó a la humanidad en la persona del discípulo amado. Desde aquel momento, su corazón se ensanchó para abrazar a todos los hombres y mujeres de todos los tiempos. Su maternidad es una misión permanente que nace del designio de Dios y que continúa viva en la Iglesia.
Por eso, cuando los ceutíes llamamos a Santa María de África "Madre", no pronunciamos únicamente un título hermoso o una expresión de cariño popular. Estamos confesando una verdad profunda de nuestra fe. Ella es Madre porque nos engendra continuamente a la vida de la gracia, porque intercede por nosotros, porque nos acompaña en nuestro peregrinar y porque nunca deja de señalar el camino que conduce a Cristo. Su maternidad no conoce descansos ni calendarios; no se limita a una fecha concreta ni a unos días de fiesta. Santa María de África es Madre todos los días del año. Madre cuando la buscamos y también cuando nos alejamos. Madre en nuestras certezas y en nuestras dudas. Madre en la alegría de las familias y en el sufrimiento de quienes cargan con la cruz de la enfermedad, la soledad o la incertidumbre.
Esta es una de las riquezas espirituales más hermosas de nuestra Ciudad de Ceuta: saber que vivimos bajo el manto de una Madre. Ceuta no puede comprenderse plenamente sin la presencia de Santa María de África. Ella forma parte de nuestra identidad más profunda. Su imagen preside nuestra historia, pero, sobre todo, su amor materno sostiene nuestro presente y alienta nuestro futuro.
Y si todos los días es Madre, cada 5 de agosto la contemplamos de manera especial como Patrona de esta Ciudad y del Obispado de Ceuta. El patronazgo es mucho más que un reconocimiento histórico o una venerable tradición. Es la expresión eclesial de una relación singular entre María y este pueblo que le ha sido confiado. La Patrona es aquella que protege, acompaña e intercede; aquella que se convierte en signo visible de la cercanía de Dios para una comunidad concreta.
Por eso, cuando celebramos a nuestra Patrona, renovamos la certeza de que Ceuta camina bajo su manto. Renovamos la confianza en su poderosa intercesión y proclamamos que esta tierra le pertenece de una manera especial. En el día de su festividad, toda la ciudad se reúne como una gran familia alrededor de quien es su Amantísima Madre y la Reina del Estrecho, para agradecer tantos dones recibidos y para poner en sus manos sus anhelos, sus preocupaciones y sus esperanzas.
Os invito a vivir estas Fiestas Patronales con profundidad espiritual, dejando que María nos reúna y nos conduzca a Cristo. Que sean días de oración, de encuentro, de celebración y de renovación interior. Días para acercarnos al Santuario con el corazón abierto, para contemplar a la Virgen con mirada de hijos y para dejarnos enseñar por ella el camino de la fe, de la esperanza y de la caridad.
Que Santa María de África, Madre de todos los ceutíes cada día del año y Patrona de nuestra Ciudad y Obispado cada 5 de agosto, nos cobije bajo su manto.
Con todo mi afecto sacerdotal y filial en Santa María de África,
D. Francisco Jesús Fernández Alcedo


