Magnífico acto de encuentro, análisis, diálogo y debate que apostó por el futuro de la universidad pública de nuestro país. Tuvo lugar el día 11, en el edificio más antiguo de la Universidad Complutense de Madrid, el Paraninfo de la Facultad de Filología, inaugurado en 1932 por el ministro de Educación, Fernando de los Rios, junto a Alcalá Zamora y Manuel Azaña, presidentes de la República y del Gobierno.
Magnífico acto de encuentro, análisis, diálogo y debate que apostó por el futuro de la universidad pública de nuestro país. Tuvo lugar el día 11, en el edificio más antiguo de la Universidad Complutense de Madrid, el Paraninfo de la Facultad de Filología, inaugurado en 1932 por el ministro de Educación, Fernando de los Rios, junto a Alcalá Zamora y Manuel Azaña, presidentes de la República y del Gobierno.
En esta mesa de debate, Carlos Andradas, rector de la Universidad Complutense estuvo acompañado por los siguientes ex rectores de universidades de Madrid: Carlos Berzosa, Universidad Complutense; Ángel Gabilondo, Universidad Autónoma; Daniel Peña, Universidad Carlos III; Elisa Pérez, UNED Y Javier Uceda, Universidad Politécnica. Tal como manifestó Carlos Andradas, era un acto pensado desde hacía tiempo y no por las circunstancias actuales.
El actual rector de la Universidad Complutense aseveró que la universidad es una institución que está por encima de los intereses personales y al servicio de toda la ciudadanía. La igualdad de trato es una generalidad para todos los ciudadanos, sin excepciones. En el caso de irregularidad la depuración tiene que llegar hasta el final.
Uno de los primeros aspectos abordados fue el de la autonomía. Se resaltó que las mejores universidades tienen mucha autonomía y buena financiación. No solo de organismos personales y académicos, sino también de libertad de expresión y creación, donde la universidad tiene que ser patrimonio de todos, no del Gobierno de turno. Una financiación sin autonomía puede derivar al control de la universidad. Autonomía para tener capacidad de elegir su propio futuro, que permita la libertad incluso de equivocarse, pero también para pedir responsabilidades y rendición de cuentas. Una autonomía presidida por la responsabilidad y vinculada con la sociedad, que dé respuesta a los problemas sociales, económicos, de desigualdad, ecológicos…
La financiación también es un elemento clave y con importantes connotaciones. Se hicieron alusiones al modelo de autofinanciación que garantice la suficiencia, la eficiencia y la equidad. Como se ha mencionado anteriormente y que en la situación actual puede resultar dramática, la universidad no puede ser cautiva de los poderes públicos en el caso de no poder generar recursos suficientes, su autonomía tiene que estar blindada ante cualquier tentación o deliberada injerencia del tipo que sea. Un aspecto que también surgió fue el de la financiación en función de los resultados.
La universidad pierde gran parte de su esencia y de sus objetivos si dejamos al margen la investigación. Uno de los intervinientes dijo con rotundidad: “No hay universidad sin investigación”. En esta línea subrayó: “Si no hay generación de conocimiento no existe, solo existe en su creación…” Se puso en evidencia que España está en estado de emergencia en investigación, unido a su concepto y financiación. Se mencionó que la investigación tiene que ser constante en el tiempo, se necesitan de ocho a diez años para ver los frutos de una iniciativa. Lamentablemente este Gobierno ha pasado de la ciencia y de la investigación, como también pasa de los jóvenes, pues nuestro país es uno de los que peor los trata.
Otras de las cuestiones que se abordaron y que menciono someramente fue el de la diversidad, siendo la universidad española una de las más heterogéneas de nuestro entorno. La necesidad de un rejuvenecimiento del profesorado, sin cuestionar en absoluto la competencia de cualquier profesor o profesora independientemente de la edad. El problema del horizonte y la precariedad económica también es algo a contemplar. Como en muchos ámbitos sucede hoy día, los jóvenes no tienen seguridad con su futuro, la precariedad económica de los sueldos impide abordar la organización de la vida de un modo sensato.
El sentido de las becas, que el actual Gobierno las considera más como premio que como un sistema para combatir la desigualdad. Quiero destacar algo que me parece fundamental y que puso reiteradamente de relieve el rector Carlos Berzosa, se está formando una opinión pública con poco criterio. En este país es fundamental el fomento del espíritu crítico y la formación de la ciudadanía en una sociedad democrática con la prevalencia de la ética, de la que no puede ser ajena la universidad. Todos los intervinientes apostaron decididamente por el futuro de la universidad pública en todos los órdenes, porque si no tiene futuro la universidad pública no tiene futuro el país. La solvencia es garantía para la universidad y el país.
Respecto al tema de la Sra. Cifuentes, Ángel Gabilondo en su respuesta a una pregunta, además de defender la posición inequívoca de responsabilidad, trabajo y rigurosidad de la inmensa mayoría del profesorado y del alumnado, dejó patente: Sus explicaciones no han sido consistentes y pueden perjudicar al sistema universitario y a toda la ciudadanía, porque afecta a la igualdad de oportunidades. La universidad tiene que defenderse aislando y separando a las personas que hayan actuado irregularmente. Si no se llega hasta el final de la investigación y no se impide cualquier beneficio a nivel personal al margen de la legalidad, la credibilidad de la universidad puede verse afectada. Si soy presidente no voy a eludir mis responsabilidades.
Para terminar, no quiero dejar de insistir y precisar que el profesorado y los estudiantes, junto a la sociedad, siempre serán los primeros avales para el futuro de la universidad española. En Ceuta he podido comprobar, como alumno y ciudadano, que tanto el profesorado como los estudiantes de sus universidades públicas están en el primer nivel de competencia, responsabilidad, preparación y rigurosidad de la universidad española. Detrás de cada una de sus palabras y escritos hay muchas horas de trabajo, estudio, de asistencia a clase, experiencia e investigación.

