En el último siglo los catalanes han sufrido dos intentos de independencia: en 1.931 y en 1.934. Uno duró un par de días, y el otro, poco más.
En el último siglo los catalanes han sufrido dos intentos de independencia: en 1.931 y en 1.934. Uno duró un par de días, y el otro, poco más.
Recientemente otra minoría adoctrinada ha iniciado otra intentona separatista que terminará de la misma manera: en nada. En aquellos tiempos los responsables sacaron sus hordas a las calles. Al final fue detenido el gobierno en Barcelona, así como algunos diputados, el presidente del Parlamento, y algunos de ellos encarcelados. Todo volvió a la normalidad anterior.
Pero no aprenden, y han vuelto a las andadas. Aunque ahora existe un nuevo atractivo, el síndrome de la corrupción, que anima a bastantes líderes de la minoría activa para llenar sus bolsillos con unos ingresos desorbitados, a costa del pueblo que dicen defender, pero protegidos por unos aforamientos que libra de la cárcel a los miembros del clan corrupto. Pronto, a fin de amedrentar al Gobierno, la minoría descerebrada volverá a sacar a sus alborotadores adoctrinados a las calles, y se volverán a producir sanciones y detenciones.
Incluso, podría ocurrir, la suspensión de la Autonomía. No aprenden, pero, además, no tienen el valor de explicar con claridad lo que quieren hacer, tratando de confundir con la peor demagogia; es la cobardía que muestran algunos cuando se encuentran delante del toro. Esperemos unos días, o unos meses, y ya verán que las cosas volverán a ser como siempre, como ya lo fueron antes.
Así de simple. Y, si no, al tiempo.
Miguel Cámara
Lanzarote.-

