El de Portoplano aquella tarde de tanto calor, un poco antes de su costumbre, se acercó a la cantina-bar-fonda-venta de su pueblo-barrio-aldea-ciudad-megalópolis, y tomando un refrigerio líquido fresco empezó a ensimismarse en sus pensamientos, e intentar incluir en un círculo de palabras un estado de la mente y de la supuesta realidad:
