Primera parte de este artículo sobre los conceptos de Dios que se encuentran en la Bhagavad-gita que engloban los de otras tradiciones y ofrecen una imagen completa de la verdad absoluta.
Primera parte de este artículo sobre los conceptos de Dios que se encuentran en la Bhagavad-gita que engloban los de otras tradiciones y ofrecen una imagen completa de la verdad absoluta.
“La Bhagavad-gita enseña un punto de vista panteísta de Dios —dijo con la autoridad y la confianza que le conferían sus muchos años de estudio—. El imponente visvarupa, la forma universal de Krishna, que abarca todos los fenómenos materiales, incluido el tiempo, nos da una idea clara del concepto de Dios que ofrece la Gita.”
Su amigo, otro académico de cierto renombre, parecía no estar de acuerdo.
“La Gita va más allá del panteísmo. Nos muestra cómo percibir a Dios en todas las cosas. El Capítulo Décimo, especialmente, nos enseña que Krishna es el ejemplar superlativo en setenta categorías, que Él existe en el mundo que percibimos.”
Un tercer colega dio también su opinión: “La Gita, en última instancia, enseña bhakti, devoción a Krishna, la divinidad personal suprema. En ese sentido, no es diferente a las grandes tradiciones monoteístas de Occidente. Pienso que ninguno de los dos habéis captado bien el concepto”.
Estaba asistiendo a un debate en un congreso académico organizado por el Hindu Forum of Europe (Foro Hindú de Europa) celebrado en Bruselas, y, mientras escuchaba, pensé que los tres académicos estaban en lo correcto, cada uno a su manera. Analicé profundamente la perspectiva de cada uno, y me di cuenta de una cosa: ¡La Bhagavad-gita lo tiene todo!
En Occidente, los teólogos suelen hablar de Dios de tres maneras, usando los términos panteísmo, panenteísmo y monoteísmo, con unas pocas variedades de cada una de ellas. Es decir, la teología occidental dice que Dios: (1) es algo impersonal, difuso en todo lo que vemos y más allá, o la naturaleza misma, (2) existe tanto dentro como fuera de todo, o (3) es el Ser Supremo, omnipotente, omnisciente, y todo lo demás.
Quienes estén familiarizados con La Bhagavad-gita con los comentarios de Swami Prabhupada reconocerán inmediatamente la correlación entre esos conceptos de Dios y Brahman, Paramatma y Bhagavan, los tres niveles de Dios que se explican de forma más concisa en el Srimad-Bhagavatam (1.2.11): “Los trascendentalistas eruditos que conocen la Verdad Absoluta, llaman a esa sustancia no dual Brahman, Paramatma o Bhagavan”.
Panteísmo y Brahman
El panteísmo se puede entender de varias maneras, todas ellas relacionadas. Ante todo, el panteísmo considera a Dios igual a la naturaleza, diciendo que Él existe en todo y que todo es Dios. En griego: pan = todo, y theos = Dios. Según este punto de vista, el universo, incluidas toda material y toda energía es una entidad metafísica que es más de lo que percibimos. El “Dios” panteísta —impersonal y no teísta, si consideramos el dignificado habitual de teísmo— es completamente inmanente, o muy cercano, si tuviéramos los ojos para verlo.

Por lo general, la doctrina del panteísmo va más allá, y abraza “la creencia de que toda entidad existente es solamente un Ser, y que todas las demás formas de realidad son modalidades (o aspectos) de ese Ser o idénticas con él”1. Esto es, claramente, una explicación occidental del aspecto Brahman de Dios. Los Vedas hablan del Brahman como una divinidad impersonal trascendente. El Rig Veda, en particular, nos dice en una oración llamada el Purusha-sukta (10.90.4) que el Brahman, refiriéndose a Él de un modo más personalizado, manifestó una parte de Sí mismo en la forma del mundo creado, en el que Él mismo existe, sin personalidad o forma, en su esencia. Probablemente ésa sea la referencia al panteísmo más antigua que se conoce en una escritura religiosa, tanto de Oriente como de Occidente, aunque sin hacer referencia a ese término.
En el Capítulo Séptimo de la Gita encontramos referencias indirectas al panteísmo (específicamente la unidad de Dios con el universo) cuando Krishna se identifica con diversos fenómenos materiales: Él es el sabor del agua, la luz del Sol y de la Luna, el sonido en el éter, la habilidad en el hombre, etcétera. Pero si lo analizamos en detalle veremos que se trata de manifestaciones de su energía y que Él, en realidad, se encuentra muy apartado de ellas. Aun así, es cierto que Él dice que Él es, en un sentido, todo lo que existe (vasudevah sarvam iti), y el Capítulo Noveno de la Gita parece confirmarlo (ver textos 4, 5, 6, 16–18).
Krishna explica de nuevo su naturaleza omnipresente en el Capítulo Décimo, en el que Se identifica con lo mejor en todos los aspectos: Él es Shiva, el océano, el león, Garuda, los Himalayas, la letra A, el inagotable tiempo, Brahma, la verdad en sí misma, la victoria, la aventura, etcétera. Pero, de nuevo, eso no es todo lo que es Krishna, y así lo explica al decir que todo ello, y mucho más, no es más que una “mera indicación” de Su gloria (esa tuddesatah proktah, 10.40) y sólo una chispa de Su esplendor (mama tejo amsa-sambhavam, 10.41).
En el Capítulo Once aparece un punto de vista panteísta algo más claro, cuando Krishna revela Su forma universal (vishvarupa). Detalles de esa forma aparecen el Segundo Canto del Srimad-Bhagavatam, en particular en los Capítulos Primero y Sexto. En ellos leemos que “toda esta gigantesca manifestación del mundo material fenoménico es el cuerpo personal de la Verdad Absoluta…” (2.1.24), y que “la esfera del espacio sideral constituye las cuencas de Sus ojos, y el globo ocular es el Sol como capacidad de ver. Sus párpados son el día y la noche, y en los movimientos de Sus cejas residen el Brahma y otras personalidades supremas semejantes” (2.1.30). Y así continúa el Bhagavatam, ofreciendo una elaborada meditación en el Absoluto que permite al practicante “ver” virtualmente a Dios en el mundo material.
No obstante, el Bhagavata Purana (1.3.30) es claro: “El concepto de la forma virat de la Divinidad, la forma universal tal como aparece en el mundo material, es imaginario. Su objeto es permitir a las personas poco inteligentes [y neófitas] que se adapten a la idea de que Dios tiene forma. Pero, de hecho, Dios no tiene forma material”. De modo que la manifestación universal del Supremo tiene como propósito conducir a los practicantes desde una comprensión impersonal del Absoluto a un concepto personal más elevado de la Divinidad, y ayudarles a comprender que, aunque Él no tiene forma material, sí posee una forma espiritual.
Como esta visión universal de la Divinidad equipara a Dios con el mundo fenoménico —es decir, completamente amalgamado con la naturaleza visible o inseparable de ella—, es sin duda una forma de panteísmo, y es necesario profundizar más para entender la naturaleza espiritual de Dios. Al panteísta que no consigue ver más allá de las complejas y majestuosas manifestaciones de lo material se le puede incluso considerar ateo, pues no ha prestado atención a la fuente de esas manifestaciones, que es personal, trascendente y completamente atractiva.
Dicho esto, hay que puntualizar que en las enseñanzas de la Bhagavad-gita también se puede encontrar una visión más liberal del panteísmo. Algunos maestros sugieren
que la perspectiva panteísta puede ser una etapa preliminar imperfecta que puede conducir a una comprensión más madura o completa de la verdad absoluta como algo mucho más grande que lo que se puede encontrar en la naturaleza material. Eso concuerda con el punto de vista vaishnava del nivel de comprensión Brahman como un concepto de Dios impersonal y de nivel inferior.
*También conocido por su nombre hindú Krishna Kripa Dasa, es Purohit (sacerdote hindú), profesor de yoga, conferenciante y autor de 16 libros y numerosos artículos sobre filosofía y espiritualidad hindú. Es presidente de la Federación Hindú de España y asesor del Hindu Forum of Europe. www.jcramchandani.es

