El principal partido de la oposición critica duramente la regularización de extranjeros del Gobierno, olvidando que hace apenas nueve meses votó a favor de una propuesta similar y que implementó tres regularizaciones masivas bajo el mandato de Aznar.
El principal partido de la oposición critica duramente la regularización de extranjeros del Gobierno, olvidando que hace apenas nueve meses votó a favor de una propuesta similar y que implementó tres regularizaciones masivas bajo el mandato de Aznar.
El Partido Popular ha convertido la regularización de extranjeros en uno de sus principales ataques al Gobierno de Pedro Sánchez, acusándolo de "regalar la residencia legal" y usar esta medida como "cortina de humo". Sin embargo, la memoria del partido que lidera Alberto Núñez Feijóo parece fallar en dos aspectos cruciales: su propio pasado reciente y su historia como partido de gobierno.
El voto del PP en abril de 2024: a favor
El 9 de abril de 2024, hace apenas nueve meses, el Congreso de los Diputados aprobó por abrumadora mayoría (310 votos a favor y solo 33 en contra de Vox) la toma en consideración de una Iniciativa Legislativa Popular (ILP) para regularizar aproximadamente 500.000 personas migrantes. El PP votó a favor, junto con PSOE, Sumar, Junts, ERC, PNV, Bildu, BNG y Podemos.
La ILP, promovida por organizaciones sociales y respaldada por la Iglesia católica, buscaba modificar la Ley Orgánica 4/2000 sobre derechos y libertades de los extranjeros en España, estableciendo que "el Gobierno, mediante Real Decreto, establecerá un procedimiento para la regularización de los extranjeros".
En ese momento, el propio Alberto Núñez Feijóo justificó el voto afirmativo de su partido con estas palabras: "Desde el punto de vista de los derechos de las personas, tenemos que ser lo suficientemente sensibles para proteger esos derechos humanos".
El cambio de discurso: enero de 2026
Menos de dos años después, el líder del PP mantiene un discurso diametralmente opuesto. Feijóo acusa ahora a Sánchez de "regalar la residencia legal a cualquier persona que llegue a España" y tacha la regularización de ser una "cortina de humo" para desviar la atención de otros problemas.
La propuesta actual del Gobierno, que el PP critica con tanta vehemencia, es sustancialmente similar a aquella ILP que el partido apoyó en abril de 2024. La diferencia principal radica en el momento político y en quién la implementa.
La amnesia histórica: las tres regularizaciones de Aznar
Pero la contradicción del PP no se limita al periodo reciente. Durante los gobiernos de José María Aznar (1996-2004), el PP llevó a cabo tres procesos de regularización de extranjeros:
Año 2000: La más significativa, que regularizó aproximadamente 250.000 personas
Año 2001: Un segundo proceso de regularización
Preparación para 2005: Aunque esta última se ejecutó ya con el Gobierno de Zapatero, fue preparada en la legislatura anterior
En total, cerca de medio millón de personas fueron regularizadas bajo gobiernos del Partido Popular. Aznar no solo no lo ocultó, sino que lo defendió como una necesidad para el mercado laboral español y la integración social.
El precedente socialista que tampoco se olvida
También es cierto que el PSOE implementó la regularización más masiva de la historia reciente en 2005, bajo el gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero, que afectó a unas 700.000 personas. El PP criticó duramente aquella medida... la misma que ellos mismos habían practicado años antes.
¿Política migratoria o política partidista?
Lo que este vaivén de posiciones revela no es tanto una discrepancia ideológica sobre la inmigración, sino una utilización instrumental del tema migratorio según convenga a cada momento político. Cuando el PP gobernaba, regularizó. Cuando está en la oposición, critica la regularización. Cuando necesitaba apoyar una ILP con amplio respaldo social hace nueve meses, votó a favor. Cuando puede atacar al Gobierno con ese mismo tema, cambia de postura.
Los expertos en políticas migratorias coinciden en que las regularizaciones extraordinarias son necesarias periódicamente para aflorar economía sumergida, facilitar la integración de personas que ya viven y trabajan en España, y actualizar un sistema que no siempre se ajusta a la realidad social y laboral del país.
La pregunta incómoda
La pregunta que muchos ciudadanos se hacen es legítima: si la regularización era defendible en 2000, 2001 y en abril de 2024, ¿por qué no lo es en enero de 2026? ¿O acaso la diferencia está únicamente en quién ocupa el Palacio de la Moncloa?
Lo que parece claro es que en un tema tan sensible como la inmigración, que requiere políticas de Estado consensuadas y a largo plazo, el oportunismo político de uno y otro bando no contribuye a encontrar soluciones duraderas. Y desde luego, no ayuda atacar hoy lo que uno mismo defendió ayer.
Jose Antonio Carbonell Buzzian
