El 24 de abril de 2020 había en España 3.617.205 personas en ERTE. Detrás de esa cifra había millones de hogares sin saber si el mes siguiente entraría un sueldo. Conviene recordarlo ahora que el tiempo todo lo suaviza.
El 24 de abril de 2020 había en España 3.617.205 personas en ERTE. Detrás de esa cifra había millones de hogares sin saber si el mes siguiente entraría un sueldo. Conviene recordarlo ahora que el tiempo todo lo suaviza.
Aquellos ERTE sirvieron para que las empresas no despidieran y para que los trabajadores conservaran su empleo mientras duraba el parón. En dos meses, cerca de dos millones de personas ya habían salido de esa situación, según datos de la Seguridad Social. Se puede discutir su coste, pero no que se hizo algo distinto a lo que se hizo en la crisis anterior.
Después vino la guerra de Ucrania y la subida de precios. En julio de 2022 la inflación llegó al 10,8%, el nivel más alto desde 1984, según el INE. Quien hacía la compra lo notó en el ticket, y al Gobierno le tocó decidir ayudas en plena tormenta.
Todo eso ocurrió en un Congreso fragmentado y con una oposición que, en mi opinión, ha preferido muchas veces frenar antes que negociar. Es un hecho que el Gobierno ha tenido que vivir dos ejercicios seguidos con presupuestos prorrogados. Quién tiene la culpa de eso ya es una valoración, y la mía la dejo escrita.
Hoy el paro registrado de septiembre, 2.379.505 personas, es el más bajo para ese mes desde 2007. La afiliación a la Seguridad Social supera los 22,4 millones. Parte del último aumento se debe a la regularización extraordinaria de migrantes, y conviene decirlo. La economía, además, creció un 2,8% en 2025.
No pido que a nadie le guste Pedro Sánchez. Pido algo más sencillo: que, al juzgar su gestión, se recuerde contra qué se ha medido. Criticar es sano, y reconocer lo que ha salido bien también lo es. Gobernar con una pandemia, una guerra y una inflación récord en pocos años no es un mérito automático, pero sí una prueba muy dura.
Yo también opino desde la grada, lo sé. Pero desde aquí se ve algo: esa prueba no se ha suspendido del todo.
José Antonio Carbonell Buzzian
