El sindicato CEMSATSE ha puesto el dedo en la llaga. La última Mesa Sectorial del INGESA, celebrada esta semana en Madrid, ha dejado un sabor amargo entre los representantes sanitarios. No solo por la falta de avances en temas urgentes, sino por la propia ausencia de quienes deberían haber estado allí: la directora general y el subdirector de Recursos Humanos. “Jamás nos había pasado”, lamentan desde el sindicato, que no entiende cómo se puede convocar una reunión de este calibre sin la presencia de la máxima responsable.
El sindicato CEMSATSE ha puesto el dedo en la llaga. La última Mesa Sectorial del INGESA, celebrada esta semana en Madrid, ha dejado un sabor amargo entre los representantes sanitarios. No solo por la falta de avances en temas urgentes, sino por la propia ausencia de quienes deberían haber estado allí: la directora general y el subdirector de Recursos Humanos. “Jamás nos había pasado”, lamentan desde el sindicato, que no entiende cómo se puede convocar una reunión de este calibre sin la presencia de la máxima responsable.
El mensaje que se transmite con una ausencia así no puede ser más desalentador. Si el propio INGESA no se toma en serio la interlocución con sus profesionales, ¿cómo pretende solucionar los problemas que arrastra la sanidad pública en Ceuta y Melilla? La sensación de abandono institucional no hace más que crecer, y con razón. Quienes están en primera línea del sistema sanitario esperan algo más que gestos vacíos o reuniones descafeinadas.
Tampoco ayuda que la Mesa Sectorial no se celebrase desde diciembre de 2024. Nueve meses sin diálogo es una eternidad en un ámbito donde las necesidades cambian casi a diario. Las carencias de personal, las condiciones laborales y la falta de recursos no pueden esperar a que la Administración decida cuándo le viene bien sentarse a escuchar.
El INGESA debería ser el primero en cuidar las formas. Convocar a los sindicatos y luego no aparecer no solo es una falta de respeto, sino una muestra de desinterés que mina la confianza de los profesionales. Si de verdad se quiere mejorar la sanidad en las ciudades autónomas, hay que empezar por lo básico: estar presentes, escuchar y actuar.
Porque una Mesa Sectorial sin sus máximos responsables no es una mesa de diálogo. Es, sencillamente, una mesa sin rumbo.

