El PSOE ha venido denunciando que existen cuestiones dudosas en el último contrato llevado a cabo sobre La Pecera, haciendo alusión a que el Gobierno podría haber amañado en cierto modo el citado contrato para que volviera a llevárselo Arasti Barca pese a que este rehusó a la prórroga posible.
El PSOE ha venido denunciando que existen cuestiones dudosas en el último contrato llevado a cabo sobre La Pecera, haciendo alusión a que el Gobierno podría haber amañado en cierto modo el citado contrato para que volviera a llevárselo Arasti Barca pese a que este rehusó a la prórroga posible.
Los que pasa es que el PSOE se ha tirado a una piscina sin agua. El PSOE ha hecho unas acusaciones que, visto y comprobado el pliego de condiciones, poco o nada se le puede achacar tanto al Gobierno como a la empresa Arasti Barca, ya que el único requisito solicitado era el del precio, o sea, la empresa que presentara la oferta más baja para realizar el servicio obtendría el contrato, tal y como ha pasado con Arasti Barca.
El PSOE debe entender que confundiendo a la sociedad no se hace oposición, y no debería mirarse en el espejo de Caballas, porque de ser así, ambos se irán hundiendo cada vez más.
Los partidos de la oposición parece que han perdido el norte. Si Caballas salía el otro día pidiendo una más que absurda manifestación por Palestina, ahora sale el PSOE denunciando una situación que no es tal. Ambos partidos deberían comenzar a arreglar sus problemas internos, que son bastantes, antes de salir con denuncias más que dudosas.

