Hace unos días nos sorprendio la noticia de que los bomberos locales están siendo entrenados para enfrentarse a incendios en el interior de garajes. Una medida que, sin duda, nos hace cuestionar si acaso estos profesionales del heroísmo llevan capas invisibles debajo de sus uniformes ignífugos.
Hace unos días nos sorprendio la noticia de que los bomberos locales están siendo entrenados para enfrentarse a incendios en el interior de garajes. Una medida que, sin duda, nos hace cuestionar si acaso estos profesionales del heroísmo llevan capas invisibles debajo de sus uniformes ignífugos.
Mientras los ciudadanos de Ceuta se preguntan si se trata de una nueva categoría de fuegos artificiales urbanos o simplemente de un exceso de entusiasmo gubernamental, no podemos dejar de pensar en la pregunta más importante: ¿y los incendiarios?
Parece que el gobierno ha optado por una estrategia innovadora: preparar a los bomberos para enfrentar los fuegos en lugar de perseguir a los culpables. ¿Por qué preocuparse por encontrar a los criminales cuando puedes disfrutar del espectáculo pirotécnico de las llamas controladas? Es como enseñar a los médicos a tratar la gripe en lugar de buscar la cura.
No podemos evitar preguntarnos si esta iniciativa tiene alguna relación con la creciente popularidad de los espectáculos de fuegos artificiales. Quizás estemos viendo el nacimiento de un nuevo entretenimiento nacional: "Bomberos en Acción", una mezcla entre reality show y simulacro de incendio. ¿Acaso esperan que los incendiarios se sientan inspirados por esta exhibición de valentía y decidan cambiar sus malos hábitos?
En lugar de perseguir a los culpables de los incendios, el gobierno parece decidido a convertir a los bomberos en superhéroes que aparecen mágicamente en el momento justo, como si tuvieran un detector de llamas incorporado en sus cascos. Tal vez pronto los veremos surcar los cielos en lugar de desplazarse en sus tradicionales camiones rojos.
La ironía de esta situación es tan espesa como el humo de un incendio. Mientras nuestros bomberos se preparan para lidiar con las llamas, los criminales que las encienden se frotan las manos ante la perspectiva de una distracción tan conveniente. Quizás deberíamos considerar una nueva forma de enfrentar esta situación: ¿y si todos los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado se unieran en una especie de mega operativo para atrapar a los criminales antes de que puedan prender fuego?
Imaginen la innovación de tener policías, guardias civiles y bomberos trabajando juntos, compartiendo información y coordinando esfuerzos. Podríamos llamarlo algo así como "Operación Incendio Cero". Una idea loca, lo sabemos, pero ¿quién dice que no se puede soñar con un Ceuta libre de llamas y humo?

