El Servicio de Transporte Público de Autobuses se ha convertido en los últimos meses en un asunto que se le está enquistando a la Ciudad. Primero por los impagos del interventor, que se ha encargado de ir ahogando a la empresa con su forma de actuar, pero se ha producido una serie de circunstancias en las que la Ciudad no ha estado a la altura.
El Servicio de Transporte Público de Autobuses se ha convertido en los últimos meses en un asunto que se le está enquistando a la Ciudad. Primero por los impagos del interventor, que se ha encargado de ir ahogando a la empresa con su forma de actuar, pero se ha producido una serie de circunstancias en las que la Ciudad no ha estado a la altura.
Sin dejar de perder de vista de que se trata de un servicio esencial, este del transporte público de autobuses, el Gobierno lo que tendría que hacer de una vez por todas es confeccionar un pliego de condiciones para licitar un nuevo contrato, donde estén cubiertos todos los servicios, en cuanto a líneas y horarios, y donde no quede rincón de la ciudad sin que llegue un autobús, y no escatimar esfuerzos en ello.
Ceuta y los ceutíes deben contar con un servicio de autobuses que cubra todas las necesidades de esta ciudad y sus ciudadanos, valga lo que valga, y aportando la cantidad que sea necesaria para dotar a esta ciudad de este servicio imprescindible.
Hay que recordar que la empresa actual adjudicataria del servicio nunca ha dado problemas, siempre ha prestado un servicio ejemplar a la ciudadanía y hay que tener en cuenta que se trata de un servicio que beneficia a los ceutíes, que son los que pagan sus impuestos.
La Ciudad no debe discutir ni regatear, lo que tiene es que asegurar el servicio y que este se preste con todas las garantías y con todas las mejoras posibles para lograr que el servicio de transporte público de autobuses esté a la altura de los tiempos que corren.
A final de año finaliza la prórroga, y el nuevo contrato debería salir de una vez por todas a la luz, licitarse, y que se garantice este servicio, todo lo que no sea o vaya en este sentido son tonterías de políticos y marear la perdiz.

