Todos los años ocurre lo mismo. No entenderemos nunca qué fenómenos atmosféricos afectan a nuestros políticos a la hora de conocer o presentar los Presupuestos Generales del Estado, que siempre acaban en polos opuestos.
Todos los años ocurre lo mismo. No entenderemos nunca qué fenómenos atmosféricos afectan a nuestros políticos a la hora de conocer o presentar los Presupuestos Generales del Estado, que siempre acaban en polos opuestos.
Gobierne quien gobierne, una vez publicados los presupuestos, se apresuran sin pudor a catalogarlos como los mejores conocidos y más bondadosos. Por otro lado, se siente en la oposición quien se siente, corren como niños en el recreo a criticar y deshacer lo andado tachándolos de horribles y egoístas. Dejando a un lado el contenido y el formato de los mismos y teniendo en cuenta que año tras año y legislatura tras legislatura ocurre lo mismo, solo nos queda pedir a los políticos que intenten remar en la misma dirección, porque el discurso ya empieza a estar bastante trillado y repetido.

