Después de 48 horas detenida en los calabozos de la Jefatura Superior de Policía, tras la prórroga de detención decretada por el juez, la menor que iba de copiloto en el coche patera que se estrelló contra una vivienda en Arcos Quebrados con siete inmigrantes ocultos en su interior era trasladada hasta el Centro de Punta Blanca, donde deberá pasar los seis próximos meses.
Después de 48 horas detenida en los calabozos de la Jefatura Superior de Policía, tras la prórroga de detención decretada por el juez, la menor que iba de copiloto en el coche patera que se estrelló contra una vivienda en Arcos Quebrados con siete inmigrantes ocultos en su interior era trasladada hasta el Centro de Punta Blanca, donde deberá pasar los seis próximos meses.
Pero curiosamente, la joven era la copiloto del vehículo, y la verdadera responsable de los hechos, la madre de esta menor, la conductora del vehículo, continúa en paradero desconocido.
A esta madre se le debería caer la cara de vergüenza, ya no sólo por traficar con vidas humanas, sino por dejar sola ante la justicia a su hija menor de edad, mientras ella permanece oculta y escondida para no ir a la cárcel. Con esto demuestra lo que para ella es ser madre, importándole bien poco, tal y como viene demostrando, lo que le pueda ocurrir o dejar de ocurrir a su hija.
La policía tiene ya la requisitoria de búsqueda y captura para en el momento en que pueda ser detenida llevarla ante la justicia.
Pero una vez detenida, la justicia debería ser implacable con ella, ya no sólo por traficar con vidas humanas, sino por dejar abandonada a su suerte a su hija, recordemos, menor de edad.

