Dicen que el viento de levante aturde la mente y, seguramente, sea eso lo que le ha pasado al PSOE de Ceuta para nombrar a un jefe de prensa que desconoce que los medios de comunicación son una pieza más que fundamental en una campaña electoral.
Dicen que el viento de levante aturde la mente y, seguramente, sea eso lo que le ha pasado al PSOE de Ceuta para nombrar a un jefe de prensa que desconoce que los medios de comunicación son una pieza más que fundamental en una campaña electoral.
No se puede comenzar peor una relación profesional entre el gabinete de comunicación de un partido, con unas siglas tan históricas como las de Pablo Iglesias, y la prensa local que con un correo en el que se imponen unas normas incoherentes y contrarias a la libertad de prensa. Y todo ello a escasos días de que comience una campaña electoral, nunca antes vista, que se prolongará durante casi dos meses.
Sin embargo, el simple hecho de que alguien hable de sí mismo en tercera persona ya denota o un trastorno de personalidad múltiple o un delirio de grandeza, por lo que a partir de ahí sería conveniente dejar de tomar en serio al interlocutor.
Prohibición de llamar a cualquier miembro del partido, imposición del género periodístico de unos escritos que remite sin ningún estilo de redacción, acusaciones de censura de contenidos y de tergiversar información deliberadamente... Una retahíla sin desperdicio alguno que en poco, o nada, favorece al partido a la hora de colocar sus mensajes electorales a la ciudadanía a través de unos medios de comunicación acusados de manipulación.
Afortunadamente para ellos, nuestra deontología profesional nos hará cumplir con nuestro trabajo sin tener en cuenta que alguien ajeno a la profesión pretenda marcar unas directrices que, más que equivocadas, son ofensivas.

