Recientemente los ciudadanos han podido experimentar disimilitudes en lo referente a la percepción y a la realidad de la seguridad en Ceuta. El capítulo de sucesos nos presentaba ayer mismo, por no ir más lejos, dos escenarios en los que los lectores han dejado constancia en sus comentarios de la distancia que se ha producido entre ambos parámetros y la consecuente alarma social que esto conlleva.
Recientemente los ciudadanos han podido experimentar disimilitudes en lo referente a la percepción y a la realidad de la seguridad en Ceuta. El capítulo de sucesos nos presentaba ayer mismo, por no ir más lejos, dos escenarios en los que los lectores han dejado constancia en sus comentarios de la distancia que se ha producido entre ambos parámetros y la consecuente alarma social que esto conlleva.
La percepción generalizada -seguridad subjetiva- es que lugares como la Plaza de los Reyes, en pleno centro de la Ciudad, o un lugar de trabajo, como el Servicio de Urgencias de Atención Primaria (SUAP), son seguros en comparación con otros escenarios de Ceuta en los que es más frecuente la comisión de delitos o simplemente están más deteriorados o descuidados arrojando esta percepción.
Choca y desconsuela a los lectores conocer cómo un trabajador se puede encontrar de pronto con una persona ajena a su empresa haciendo uso de la cama de descanso del SUAP, con el consecuente susto en el cuerpo, o cómo un joven que regresa a su domicilio de madrugada sea asaltado y golpeado en pleno centro con el fin de robarle todo lo que lleve encima para después dejarlo tirado en el suelo como una colilla.
Estos episodios forman parte de la -seguridad objetiva- y pese a esto no pueden definir este parámetro en su totalidad por tratarse de casos aislados a los que sí se podrían sumar otra larga ristra de sucesos acontecidos en los últimos meses.
De las autoridades depende y es su responsabilidad mejorar la percepción de la seguridad que en los últimos meses se está viendo, de nuevo, menoscabada en Ceuta.

