La huelga general y los paros parciales convocados para la jornada de ayer, por el Día Internacional de la Mujer, han tenido un seguimiento mínimo en Ceuta. Inferior al 10 por ciento en todos los sectores, según datos de la Delegación del Gobierno.
La huelga general y los paros parciales convocados para la jornada de ayer, por el Día Internacional de la Mujer, han tenido un seguimiento mínimo en Ceuta. Inferior al 10 por ciento en todos los sectores, según datos de la Delegación del Gobierno.
Ya se puede caer el mundo, que los ceutíes lo verán en sus casas a través de la televisión. Las huelgas y manifestaciones parece que no están hechas para esta ciudad. Es igual que se reivindique seguridad, billetes de barco económicos o los derechos de las mujeres y la consecución de la igualdad real y efectiva... Los ceutíes lo secundan todo, sí, pero no les pidas que salgan a la calle porque no lo harán.
La pasividad de los ceutíes es un asunto para reflexionar seriamente. Sin embargo, en esta ocasión, puede que el problema esté más al otro lado, en el de las administraciones. Ceuta tiene unos niveles de pobreza que encabeza ránkings, por lo que infinidad de mujeres -las afortunadas que cuentan con un trabajo- no se pueden permitir perder ni un céntimo de sus maltrechas nóminas, aunque sea para reivindicar su papel en la sociedad porque esa mínima cantidad a descontar supone la compra de varios días para sus hijos.
Y, llegados a este punto, es muy cínico que, durante toda esta semana, las administraciones y entidades de todo tipo hayan realizado mil actos y repetido hasta la saciedad que luchan por la igualdad real y efectiva de las mujeres, cuando en realidad deberían preguntarse qué hacen ellos por la causa, más allá de figurar para la foto.

