Los intentos de cruzar por el espigón del Tarajal han disminuido en gran medida desde la noche de ayer y son muy pocos los que se aventuran a cruzar a nado el espigón fronterizo ante el aumento de la presencia de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado.
Los intentos de cruzar por el espigón del Tarajal han disminuido en gran medida desde la noche de ayer y son muy pocos los que se aventuran a cruzar a nado el espigón fronterizo ante el aumento de la presencia de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado.
El movimiento de inmigrantes sigue constante pero esta vez realizando el camino de vuelta de forma voluntaria para regresar a Marruecos. En la frontera se van juntando grupos de unas veinte personas que son acompañados por militares españoles hasta la valla marroquí y vuelven así a su país. El flujo de personas que quieren volver es lento pero constante. La Delegación del Gobierno ya ha indicado sobre las 14:00 horas que las devoluciones son ya de unas 5.600 personas.

Ahora bien, sigue habiendo centenares de inmigrantes deambulando sin rumbo por todas las calles de la ciudad en grupos más o menos numerosos que impiden que se recupere la normalidad absoluta de la que disfrutaba la ciudadanía hace solo tres días.
En la frontera del Tarajal, aunque en menor medida, continúan los apedreamientos a los Policías Nacionales y militares desplegados junto al espigón que responden con el lanzamiento de botes de humo para evitar que se concentren más personas e intenten volver a cruzar de forma ilegal la frontera.











