La intervención en los acantilados de La Sirena permitió detener a dos presuntos patrones tras una persecución marítima que terminó con la embarcación volcada.
La intervención en los acantilados de La Sirena permitió detener a dos presuntos patrones tras una persecución marítima que terminó con la embarcación volcada.
La Guardia Civil ha frustrado en la madrugada de este lunes una salida clandestina desde el litoral de Ceuta con destino directo a la península, en una operación que se saldó con la interceptación de siete inmigrantes y dos personas que presuntamente ejercían como patrones de la embarcación.
La actuación, desarrollada en la zona de los acantilados de La Sirena, ha sido puesta como ejemplo por la Asociación Unificada de Guardias Civiles (AUGC) de la evolución de las redes dedicadas al tráfico de personas. La organización sostiene que estas estructuras criminales están modificando su operativa y utilizan Ceuta y Melilla no solo como destino de entrada, sino también como puntos de partida para trasladar posteriormente a los inmigrantes por vía marítima directamente hasta la península.
Según la AUGC, esta estrategia permitiría a las organizaciones sortear los controles fronterizos terrestres y reducir los tiempos de traslado, aunque incrementa de manera considerable el riesgo para quienes viajan a bordo de las embarcaciones.
Una vigilancia que permitió anticiparse a la salida
Los hechos comenzaron alrededor de las 08.05 horas, cuando agentes de la 2ª Compañía Fiscal y de Fronteras de la Comandancia de la Guardia Civil de Ceuta, integrados en una patrulla de costas, observaron con prismáticos a un grupo de entre siete y ocho personas en las inmediaciones del mar.
Junto al grupo había además dos garrafas de color naranja que, por sus características, podían ser utilizadas para transportar combustible. Los agentes comenzaron entonces a realizar un seguimiento discreto de los movimientos.
El grupo se dirigió posteriormente hasta el edificio de La Sirena, donde permaneció entre quince y veinte minutos manipulando teléfonos móviles. La secuencia hizo sospechar a los agentes que podría tratarse de una coordinación previa con quienes se encargarían de efectuar el traslado.
Poco después, los individuos descendieron nuevamente hacia la costa por el lado contrario del acantilado, fuera del campo de visión de los agentes. Minutos más tarde, tres personas regresaron a la zona, recogieron las garrafas y abandonaron el lugar.
Apenas tres minutos después se produjo el movimiento que confirmó las sospechas: una embarcación de recreo de fibra y de color blanco abandonó la costa y puso rumbo directo hacia la península.
Toda la información fue comunicada inmediatamente al Centro Operativo de Servicios (COS), que movilizó al Servicio Marítimo de la Guardia Civil.
Una persecución que terminó con la embarcación volcada
La patrullera llegó a la zona apenas cuatro minutos después de que la embarcación iniciara su navegación. Al advertir la presencia de los agentes, el patrón intentó cambiar el rumbo y regresar hacia la costa mediante distintas maniobras evasivas.
Durante la intervención, dos de los ocupantes se lanzaron al agua. Instantes después, la embarcación terminó zozobrando y el resto de las personas que viajaban a bordo cayó también al mar.
Finalmente, los agentes lograron interceptar a los dos presuntos patrones y a los siete inmigrantes. Según la información trasladada por la AUGC, no consta que se produjeran heridos de gravedad como consecuencia de la actuación.
Los agentes documentaron el operativo mediante fotografías y grabaciones de vídeo, material que ha sido incorporado al correspondiente atestado para esclarecer las circunstancias de la salida y determinar las responsabilidades que pudieran derivarse.
La AUGC destaca la labor de los agentes
La Asociación Unificada de Guardias Civiles ha felicitado públicamente a los efectivos de la patrulla de costas y del Servicio Marítimo que participaron en la intervención.
La organización ha destacado especialmente la capacidad de observación de los agentes y la importancia de detectar los movimientos previos a la salida de la embarcación. Para AUGC, esa vigilancia permitió actuar antes de que la operación clandestina pudiera culminar y evitó un desenlace potencialmente trágico.
La asociación pone el foco en el trabajo que se desarrolla diariamente en el litoral ceutí, donde los agentes mantienen dispositivos de vigilancia durante jornadas prolongadas y, según denuncia, con medios que considera insuficientes para hacer frente a la evolución de las redes de tráfico de personas.
AUGC pide más medios para la frontera sur
La organización considera que el operativo de La Sirena no debe interpretarse como un episodio aislado, sino como una muestra de la transformación de las rutas utilizadas por las organizaciones dedicadas al tráfico de personas.
A juicio de AUGC, el uso de embarcaciones con salida desde Ceuta y destino directo a la península demuestra que las mafias están buscando nuevas vías para sortear los controles y facilitar la entrada irregular de inmigrantes en territorio peninsular.
Ante esta evolución, la asociación reclama un refuerzo de los medios marítimos, terrestres y aéreos destinados a la frontera sur y vuelve a reivindicar que la Guardia Civil sea reconocida como profesión de riesgo, debido a la exposición permanente de sus agentes durante este tipo de dispositivos.
La operación de La Sirena deja así sobre la mesa una doble realidad: la capacidad de los agentes para detectar y frustrar movimientos clandestinos antes de que culminen y, al mismo tiempo, la creciente complejidad de unas redes que buscan nuevas rutas para alcanzar la península desde el norte de África.
