La Justicia ha sentado hoy en el banquillo de la Sala de lo Penal Nº 1 de Ceuta a N.A., acusado de tres delitos en el ámbito familiar (malos tratos, lesiones y amenazas) y otro de maltrato habitual. Por cada uno de los primeros el Ministerio Fiscal solicita 12 meses de prisión, mientras que por el último el imputado se enfrenta a 3 años de cárcel.
La Justicia ha sentado hoy en el banquillo de la Sala de lo Penal Nº 1 de Ceuta a N.A., acusado de tres delitos en el ámbito familiar (malos tratos, lesiones y amenazas) y otro de maltrato habitual. Por cada uno de los primeros el Ministerio Fiscal solicita 12 meses de prisión, mientras que por el último el imputado se enfrenta a 3 años de cárcel.
Los hechos
El 15 de noviembre de 2023, F.M., mujer de N.A. y madre de sus tres hijos dio la voz de alarma, después de que a primera hora de la mañana presuntamente el acusado mantuviera una discusión con su hijo de 16 años. Según consta en la denuncia que interpuso, “lo agarró fuertemente de la capucha y lo empujó contra el recibidor de la entrada, dándole una bofetada en la nuca”. En ese momento, tanto la madre como una de sus hijas intervinieron para cesar la agresión, pero “agarró fuertemente del brazo” a F.M.
Tras estos hechos, el 24 de noviembre del mismo año se le impuso a N.A. la prohibición de acercarse a menos de 100 de metros de su mujer y sus hijos.
Según ha asegurado el Ministerio Fiscal en el juicio celebrado hoy, este “no era un comportamiento aislado”. De hecho, supuestamente profería a su mujer expresiones como “te voy a pisar la cabeza como a una rata”, te voy a dejar en la calle”, “ahí te quedas, gorda” o los siguientes insultos: “puta, guarra, asquerosa, perra”. Además, Fiscalía ha recalcado su “actitud controladora”, ya que “no le permite tener vehículo y controla sus salidas, amistades y teléfono”.
Asimismo, muestra presuntamente un “comportamiento intimidante, levantando la voz y empujando y pegando a su mujer delante de sus hijos”. A estos, quienes no han querido declarar, el acusado les imponía supuestamente métodos de castigo a través del daño físico, se dirigía a ellos con chillidos e incluso le decía a su hija que no rebatiera a los hombres.
Las declaraciones
El hijo de N.A. se ha acogido a su derecho de no declarar en el juicio de hoy, mientras que el testimonio de la menor no ha sido admitido. Por su parte, F.M. solo ha mencionado que no recuerda “nada” de lo sucedido y no ha querido testificar en contra de su marido.
Sin embargo, el perito psicólogo del Juzgado ha manifestado que tras valorar los posibles daños psíquicos de la F.M y sus hijos, ha detectado un “daño emocional”, fruto de una “situación familiar muy compleja”. El padre, ha explicado, “tiene un estilo educativo no convencional, pero los menores no lo ven como violencia”.
De hecho, según ha relatado este experto, los hijos lo excusaban diciendo “me porto mal, no hago lo que él quiere”. En este sentido, el psicólogo ha detallado que los menores “no percibían las situaciones de violencia como violencia”, pero “queda acreditado que su forma de educar sobrepasa los límites de lo normalizado”. Asimismo, ha afirmado que detectó un “daño psíquico” en la madre, que podría estar relacionado “con la violencia o con todo el proceso posterior”.
En el juicio también ha declarado una perito trabajadora social, quien ha señalado que tras entrevistarse con F.M., observó “una dinámica de pareja basada en la sinergia de poder, abusos, violencia física y verbal, insultos y control”. Según ha subrayado esta perito la presunta víctima “dijo que los menores también sufrían correcciones físicas” por parte del padre y que este “tenía comportamientos machistas con la hija”. Inicialmente, ha continuado, “ella y sus hijos han tenido esas dinámicas normalizadas”.
Además, ha asegurado que detectó “mucha presión” porque tanto los hijos como la madre de ella “le dicen que vuelva con el marido”, pero al mismo tiempo “estaba aliviada porque no hay clima violento en casa”, ya que él se marchó. En cuanto a la motivación que llevó a F.M. a denunciar, la trabajadora social ha subrayado que fue “la agresión del padre hacia el hijo”, pero que “tenía serias dudas de su había hecho bien o no”.
Últimas palabras del acusado
Si bien N.A. ha declinado responder a las preguntas de la Fiscalía y la defensa, sí que ha ejercido su derecho a expresar su última palabra en el juicio. Así, ha afirmado en todo momento que su vida familiar “era normal”, aunque ha admitido que el niño “comete errores”. “Tengo miedo de que se junte con gente rara, por eso tengo que regañarlo un poco, me pongo un poco duro con él, le quito el móvil o lo castigo en casa”, ha subrayado. De este modo, ha aclarado a la Sala: “yo educo, no maltrato”.
El imputado también ha destacado que su mujer no lo apoyaba con la educación de los hijos y “para evitar problemas” le solicitó el divorcio y la custodia compartida. “Cuando le llegó la notificación denunció”, ha aseverado.
Fiscalía y defensa
El Ministerio Fiscal ha remarcado que los hechos por lo que se acusa a N.A. “han quedado acreditados” a través de informes psicológicos y sociales que muestran “el daño psíquico”. De hecho, ha recordado que la actual relación de los hijos con su padre “es buena” porque “tienen normalizada la violencia”. Ellos, dice la fiscal, “tienen la percepción alterada porque no conocen otro estilo educativo” y ella “se ve presionada a decir que no se acuerda, cuando lleva 20 años siendo víctima de violencia de género”.
Por otra parte, la defensa ha solicitado una sentencia absolutoria para N.A. al considerar que “no es autor de ninguno de los delitos por los que es acusado”. En este sentido, el letrado ha recordado que la mujer “ha sido contundente cuando ha manifestado que solo hubo una discusión familiar, que su marido nunca pegó a su hijo y que no se acuerda de lo que pasó”. Además, ha insistido en que en fase de instrucción “el hijo dijo que no quería declarar en contra de su padre” y que “en cualquier caso, dicen que no han percibido violencia, sino que es su forma de educar”.
