La madre y la hermana del policía local acusado de asesinar a su esposa culpan a la hija de la pareja
Tribunales
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La madre y la hermana de Alonso G., el agente de la Policía Local acusado de asesinar a su esposa de un disparo con su arma reglamentaria en marzo de 2022, han declarado este miércoles en la Audiencia Provincial de Cádiz con sede en Ceuta, alineándose con la estrategia de la defensa: señalar a la hija del matrimonio como la autora del disparo.

La madre y la hermana de Alonso G., el agente de la Policía Local acusado de asesinar a su esposa de un disparo con su arma reglamentaria en marzo de 2022, han declarado este miércoles en la Audiencia Provincial de Cádiz con sede en Ceuta, alineándose con la estrategia de la defensa: señalar a la hija del matrimonio como la autora del disparo.

La mujer octogenaria, madre del acusado, ha asegurado ante el tribunal que “todo el mundo” conocía las enfermedades mentales de su hijo y ha negado tajantemente cualquier episodio de violencia de género. “No le ha puesto nunca ni un dedito encima (…) Llevo tres años llorando todos los días”, ha afirmado visiblemente emocionada.

Durante su declaración, la madre del acusado ha descrito una relación “idílica” entre la víctima, María de los Ángeles, y su hijo, a quien ha retratado como una persona “feliz, alegre y divertida”. Según su testimonio, Alonso G. cambió su estilo de vida al conocer a su esposa, abandonando amistades y centrando su vida en ella.

La testigo ha afirmado que los problemas mentales de su hijo comenzaron cuando este accedió al cuerpo de la Policía Local, mencionando diagnósticos como bipolaridad y esquizofrenia. Incluso mostró un papel guardado en su monedero con el nombre de uno de los trastornos, según dijo, “porque tengo mala memoria”.

No obstante, familiares de la víctima negaron este martes tener conocimiento de esos supuestos trastornos, los cuales, de haber existido, resultarían incompatibles con el porte de un arma reglamentaria.

La madre del procesado también ha rebatido las acusaciones de actitudes machistas, racistas o franquistas vertidas por los familiares de la víctima, asegurando que su hijo era querido por sus compañeros y por la ciudadanía. “Su jefe decía que era una hermanita de la caridad”, ha subrayado.

Respecto a la hija del matrimonio, que presenció el crimen cuando aún era menor de edad, ha afirmado que fue una niña feliz hasta que, hacia los diez años, comenzó a cambiar su conducta, encerrándose en su habitación y mostrándose rebelde con sus padres.

La madre del acusado ha seguido la tesis de la defensa, que sostiene que el disparo fue accidental y que fue la joven quien apretó el gatillo durante un forcejeo. Sin embargo, M.G.L., que ya es mayor de edad, negó categóricamente esta versión durante su declaración, asegurando que intentó detener a su padre y que él fue quien disparó.

“Cada día estoy más convencida de que la niña la mató”, ha dicho por su parte O.G., hermana del acusado, que ha declarado tras su madre y ha apuntado a su sobrina como autora del crimen, aunque yendo más allá al asegurar que lo hizo de forma consciente para lograr su “libertad”.

O.G. ha afirmado que basó su creencia en cuatro encuentros que tuvo con la joven tras la muerte de su madre, en los que, según ella, la adolescente mostró una actitud despreocupada, interesada en salir de compras o hacerse tatuajes. “No veo lógico que una niña de 18 años no se estuviera muriendo de pena”, ha comentado.

La hermana del acusado ha titubeado ante las preguntas de las acusaciones sobre por qué no denunció estos hechos antes ni solicitó la custodia de sus sobrinos. Alegó que seguía las recomendaciones de su abogada y que su situación económica y familiar no se lo permitía.

También ha revelado que tuvo conocimiento de las patologías mentales de su hermano desde 2001, cuando, según dijo, un psiquiatra y la Policía Local le retiraron temporalmente el arma. No obstante, negó que Alonso G. hubiese tenido comportamientos agresivos, aunque reconoció que se volvió “más serio” con los años.

Durante su testimonio, O.G. aseguró haber recibido la noticia del crimen a través de una llamada por bluetooth, aunque no pudo identificar a la persona que le informó. “Tu sobrina ha matado a su madre”, dijo haber escuchado por el altavoz, lo que ha sembrado dudas sobre la veracidad de su relato.

Ambas testigos han manifestado su cariño por la víctima y han insistido en que nunca vieron maltrato alguno. Sin embargo, la hija del matrimonio sostiene que los malos tratos fueron constantes y que ya recibía atención psicológica antes del suceso.

La declaración de la madre del acusado ha generado contradicciones con las versiones ofrecidas por los familiares de la víctima, quienes aseguraron que María de los Ángeles sufría violencia de género y que vivía atemorizada por el comportamiento del policía.

El juicio continúa esta semana con nuevas testificales y la previsión de que se presenten informes periciales que podrían resultar clave para dilucidar si el acusado padece algún trastorno mental y si ello influyó en los hechos investigados.

La Fiscalía y la acusación particular solicitan penas que podrían alcanzar hasta los veinte años de cárcel por un delito de asesinato con agravante de parentesco y uso de arma de fuego, mientras que la defensa reclama la absolución alegando enfermedad mental o, subsidiariamente, homicidio imprudente.

 

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Ceuta, Martes 11 de Agosto del 2026

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