La diabetes se afianza como uno de los principales retos de salud pública en la ciudad: 6.815 personas están diagnosticadas, de una población total de 83.740 habitantes. Sin embargo, los expertos advierten de que la cifra real podría ser sensiblemente superior. Las estimaciones manejadas por los profesionales apuntan a que hasta un tercio de los casos permanece sin detectar, sobre todo entre adultos que no presentan síntomas claros o que los han pasado por alto.
La diabetes se afianza como uno de los principales retos de salud pública en la ciudad: 6.815 personas están diagnosticadas, de una población total de 83.740 habitantes. Sin embargo, los expertos advierten de que la cifra real podría ser sensiblemente superior. Las estimaciones manejadas por los profesionales apuntan a que hasta un tercio de los casos permanece sin detectar, sobre todo entre adultos que no presentan síntomas claros o que los han pasado por alto.
María del Carmen Ruiz, directora del área de Enfermería del INGESA, recuerda que la diabetes tipo 2 —la más común— progresa “de forma muy lenta” en la edad adulta, lo que facilita que pase inadvertida durante años. “En ocasiones el diagnóstico llega casi por casualidad, cuando el paciente se encuentra con un profesional sanitario y se realiza una prueba que revela que lleva mucho tiempo conviviendo con la enfermedad”, explica.
El Día Mundial de la Diabetes, que se celebra este viernes, ha servido de marco para que la Dirección Territorial del INGESA despliegue una agenda centrada en la prevención y la concienciación. La jornada ha incluido un taller de buenas prácticas abierto a la ciudadanía, una rueda de prensa donde se han detallado los últimos datos y, además, sesiones formativas dirigidas a pacientes que conviven con esta patología.
En ese encuentro, Juan Carlos Mata, director de Atención Primaria, precisó que actualmente hay registradas 74.348 tarjetas sanitarias, es decir, personas atendidas en el sistema público. De ellas, 6.815 figuran como diabéticas, lo que supone un 9,17 % de la población adscrita. Pero si se aplica el cálculo habitual —tomando en cuenta quienes no saben que padecen la enfermedad— la prevalencia real en Ceuta se situaría entre el 12,5 % y el 13,5 %.

“Esto significa que de cada 100 personas, 12 o 13 son diabéticas”, indicó Mata, una proporción muy próxima al 14,8 % registrado a nivel nacional según la Sociedad Española de Diabetes. La enfermedad se concentra especialmente en los mayores: el 78 % de los pacientes diagnosticados supera los 55 años y, entre los mayores de 75, la prevalencia roza el 37 %, según los análisis realizados entre enero y octubre de este año en el Hospital Universitario.
En total, 4.388 personas con diabetes se han sometido a analíticas en los primeros diez meses de 2025. La mayor parte corresponde a adultos y personas mayores, con solo 26 menores de 14 años y 86 jóvenes entre 15 y 24 años analizados. “La edad es un factor determinante: el riesgo se dispara a partir de los 75 años”, subrayó Mata.
El coste sanitario asociado también es elevado. En lo que va de año, el INGESA ha invertido 71.100 euros en tiras reactivas y 856.732 euros en sensores, casi un millón de euros destinados al control y seguimiento de la enfermedad. “Es una cifra que refleja tanto el impacto de la diabetes como el compromiso sanitario para tratarla”, añadió el responsable de Atención Primaria.
Ante este panorama, los profesionales insisten en que la prevención sigue siendo la mejor herramienta. Adoptar la dieta mediterránea, basada en verduras, frutas, legumbres, cereales y un consumo moderado de proteínas, es una de las recomendaciones clave. “La mitad del plato deberían ser vegetales; el resto, hidratos de carbono y proteínas saludables. Educar en salud es fundamental, igual que elegir una pieza de fruta frente a un dulce y reducir al mínimo los procesados y la bollería”, concluyó Ruiz.
