La comunidad hindú de Ceuta ha celebrado este martes la festividad de Ganesh arropada por numerosos ceutíes que han querido acercarse hasta el templo para compartir una de las jornadas más especiales de su calendario religioso. Una celebración diferente a la de otros años, pero que ha vuelto a dejar una imagen de unión, respeto y convivencia entre culturas.
La comunidad hindú de Ceuta ha celebrado este martes la festividad de Ganesh arropada por numerosos ceutíes que han querido acercarse hasta el templo para compartir una de las jornadas más especiales de su calendario religioso. Una celebración diferente a la de otros años, pero que ha vuelto a dejar una imagen de unión, respeto y convivencia entre culturas.
Desde las 12.00 horas, las puertas del templo han permanecido abiertas para recibir no solo a los miembros de la comunidad hindú, sino también a ciudadanos de diferentes confesiones que han querido sumarse a los actos y mostrar su cercanía. En torno a Ganesh, símbolo de la sabiduría, la prosperidad y la superación de los obstáculos, se ha reunido una pequeña representación de esa Ceuta plural que durante décadas ha hecho de la convivencia una de sus principales señas de identidad.
Este año no ha habido procesión hasta la Plaza Nelson Mandela ni celebración en la calle. La situación que atraviesa la ciudad llevó a los organizadores a suspender los actos previstos en la vía pública y concentrar toda la festividad en el interior del templo. Una circunstancia que había dejado ese “sabor agridulce” reconocido por la propia comunidad en los días previos, pero que no ha impedido vivir la jornada con emoción.
Y precisamente la respuesta de los ceutíes ha dado un significado especial a la celebración. Personas ajenas a la religión hindú han querido cruzar las puertas del templo y acompañar a una comunidad que, año tras año, ha convertido la festividad de Ganesh en algo que va mucho más allá de una cita religiosa.
La jornada también ha servido para lanzar un mensaje de unidad en unos momentos especialmente delicados para Ceuta. Cristianos, musulmanes, hebreos e hindúes han vuelto a encontrarse bajo una misma idea: que las diferencias religiosas o culturales no tienen por qué separar a una ciudad acostumbrada a compartir sus tradiciones.
Ganesh no ha recorrido este año las calles de Ceuta, pero su celebración ha conseguido reunir dentro del templo aquello que precisamente representa la festividad: la esperanza para superar los obstáculos. Y lo ha hecho rodeada de numerosos ceutíes que, con su presencia, han convertido una jornada diferente en una nueva muestra de fraternidad y convivencia.