La Sinagoga Bet-El de Ceuta ha sido el escenario de un emotivo homenaje en conmemoración del 80 aniversario de la liberación del campo de concentración de Auschwitz-Birkenau. En este acto, que recuerda uno de los episodios más oscuros de la humanidad, estuvieron presentes las principales autoridades locales, entre ellas el presidente de la Ciudad, Juan Vivas, y la delegada del Gobierno, Cristina Pérez, acompañados por el comandante general, Marcos Llago, y otros representantes institucionales y de las fuerzas de seguridad.
La Sinagoga Bet-El de Ceuta ha sido el escenario de un emotivo homenaje en conmemoración del 80 aniversario de la liberación del campo de concentración de Auschwitz-Birkenau. En este acto, que recuerda uno de los episodios más oscuros de la humanidad, estuvieron presentes las principales autoridades locales, entre ellas el presidente de la Ciudad, Juan Vivas, y la delegada del Gobierno, Cristina Pérez, acompañados por el comandante general, Marcos Llago, y otros representantes institucionales y de las fuerzas de seguridad.
José Bentolila, presidente de la Comunidad Israelita de Ceuta, pronunció un discurso en el que subrayó la importancia de mantener viva la memoria de los hechos ocurridos en Auschwitz. “Olvidar a las víctimas es volverlas a matar”, sentenció, destacando la necesidad de recordar el Holocausto no solo como un capítulo histórico, sino como una lección que impulse los valores de respeto y tolerancia. Bentolila también alertó sobre los peligros del antisemitismo y el discurso del odio, instando a reforzar la enseñanza sobre este periodo para prevenir que tragedias similares vuelvan a ocurrir.
El 27 de enero de 1945, las tropas soviéticas del Ejército Rojo liberaron Auschwitz, descubriendo un lugar de horror inimaginable: cadáveres, supervivientes famélicos y rastros documentales de un genocidio sin precedentes. En ese campo, más de un millón de personas, en su mayoría judíos, fueron asesinadas bajo el régimen nazi. Además, otras minorías como gitanos, homosexuales y personas con enfermedades mentales también fueron víctimas de la maquinaria de exterminio impulsada por Adolf Hitler y su ideología.
El presidente Juan Vivas y la delegada del Gobierno, Cristina Pérez, coincidieron en la necesidad de este tipo de homenajes para reforzar la lucha contra el odio y el olvido. “Recordar a las víctimas no es solo una responsabilidad de los judíos, es un deber de toda la humanidad”, apuntaron, destacando el papel de Ceuta como una ciudad de convivencia y respeto entre culturas.
La ceremonia concluyó con un ambiente de reflexión, con la vela encendida como símbolo de esperanza y recuerdo, recordando que la memoria es una herramienta poderosa para prevenir el retorno del odio y la intolerancia.







