María es una de las vecinas de Ceuta que vive frente a la playa del Trampolín, uno de los espacios ocupados por los alrededor de 4.500 inmigrantes que entraron ilegalmente en la ciudad los días 30 y 31 de julio. Ante las molestias que, según relata, están sufriendo en sus viviendas, ella y otro vecino, Emilio, han decidido trasladar su protesta a la Plaza de los Reyes, frente a la Delegación del Gobierno.
María es una de las vecinas de Ceuta que vive frente a la playa del Trampolín, uno de los espacios ocupados por los alrededor de 4.500 inmigrantes que entraron ilegalmente en la ciudad los días 30 y 31 de julio. Ante las molestias que, según relata, están sufriendo en sus viviendas, ella y otro vecino, Emilio, han decidido trasladar su protesta a la Plaza de los Reyes, frente a la Delegación del Gobierno.
La iniciativa comenzó de forma improvisada. María explica que, tras la manifestación del 14 de septiembre (que terminó en la Plaza de los Reyes, como muchas de las que se celebran a diario en Ceuta), Emilio decidió quedarse a pasar la noche en la plaza y ella optó por hacer lo mismo. “Me voy a quedar esta noche..., pues yo me quedo contigo”, relata. Tenía una silla de playa en el coche, se la llevó consigo y, a partir de ahí, otros vecinos se han ido sumando a la protesta.
La situación que describe está marcada por las molestias que, según asegura, sufren a diario quienes viven frente a la playa. “A mí en mi casa me pasa lo mismo, todo el día sirenas, peleas, disparos con unas pistolas de aire comprimido”, afirma María, que considera que “no es lógico que yo en mi casa no pueda descansar”.
La vecina asegura que las noches en sus viviendas se han vuelto especialmente difíciles y que, paradójicamente, encuentra más tranquilidad en la plaza. “Estamos durmiendo en el suelo, cogiendo humedad, yo he perdido la voz. Emilio está reventado”, explica. “Y que estemos más tranquilos aquí en el suelo, o en una silla de playa, que en nuestra propia casa”.
María reconoce que no encuentra una única palabra para describir cómo se siente ante esta situación. “Impotente, enfadada, triste. No lo sé”, señala.
Sobre la actuación de las fuerzas de seguridad que permanecen en la zona, explica que existe un trato cercano entre los vecinos y los agentes, pero considera que eso no resuelve el problema que les ha llevado a protestar. “Nos aplauden cada vez que pasan, nosotros les aplaudimos, ellos nos saludan”, relata al referirse a policías, militares y guardias civiles.
También asegura que los propios vecinos colaboran en la limpieza del espacio donde están acampados. “Limpiamos todo por la noche con los cañizos, nosotros somos los que vamos a limpiar, es que no manchamos absolutamente nada”, afirma.
Para María, el hecho de tener que permanecer en la Plaza de los Reyes para poder descansar resume la situación que están viviendo los vecinos. “No es lógico que tengamos que venir aquí para tener algo de paz, y no escuchar las sirenas”, sostiene. Según explica, en su vivienda tiene que poner la televisión “a todo volumen” para intentar aislarse del ruido.
La protesta continúa así en la Plaza de los Reyes, donde María y Emilio han comenzado a pasar las noches y a la que se han ido incorporando otros vecinos afectados por la situación que denuncian.