El Centro de Estudios y Conservación de Animales Marinos de Ceuta (CECAM) ha devuelto este domingo al mar a dos tortugas bobas ‘caretta caretta’ en la playa de San Amaro, en un acto que ha congregado a numerosos vecinos y familias. La suelta, que ha servido como jornada de concienciación sobre la protección de la fauna marina, contó también con actividades de sensibilización y recogida de residuos en la zona.
El Centro de Estudios y Conservación de Animales Marinos de Ceuta (CECAM) ha devuelto este domingo al mar a dos tortugas bobas ‘caretta caretta’ en la playa de San Amaro, en un acto que ha congregado a numerosos vecinos y familias. La suelta, que ha servido como jornada de concienciación sobre la protección de la fauna marina, contó también con actividades de sensibilización y recogida de residuos en la zona.
Durante la cita, técnicos y voluntarios recordaron los problemas a los que se enfrentan estas especies en el Estrecho, principalmente por la acción humana. Las hélices de las embarcaciones y las motos de agua provocan lesiones y amputaciones, pero su mayor amenaza continúa siendo el plástico. Las tortugas confunden bolsas y tapones con medusas, uno de sus alimentos habituales, y al ingerirlos sufren graves problemas digestivos que les impiden sumergirse y alimentarse, lo que las aboca a una muerte segura si no son rescatadas.
Manuel Vera González, vicepresidente del CECAM, destacó la importancia del trabajo colectivo: “esto es maravilloso, muy satisfactorio. Es verdad que a veces tenemos casos tristes, como el del calderón que no pudimos recuperar, pero con las tortugas es distinto: suelen responder muy bien a los tratamientos. Estoy muy orgulloso de mis compañeros y del esfuerzo que se está haciendo”.
Vera recordó que la asociación se mantiene gracias al voluntariado y a pequeñas iniciativas: “vendemos llaveros y otras cosas para recaudar fondos para la alimentación. La colaboración ciudadana es esencial, darnos publicidad, venir a los actos, y seguimos esperando que algún día podamos contar con instalaciones adecuadas gracias a la autoridad competente”.
Por su parte, la voluntaria Manuela Canto explicó que los ejemplares liberados, un macho y una hembra, llegaron al centro tras ingerir plásticos: “han soltado trozos de bolsa y tapones de botellas. El principal problema es siempre el mismo: el plástico. Los mantenemos en agua dulce para que puedan expulsarlo y poco a poco se van recuperando”.
Canto se mostró satisfecha con la afluencia de público: “hoy hemos estado muy acompañados y eso anima mucho. Han venido muchos niños, que ya saben contestar en las charlas, e incluso nos ayudaron en una recogida de plásticos previa a la suelta. Da la sensación de que la gente empieza a darse cuenta de lo importante que es cuidar el mar”.

El CECAM continuará en los próximos meses con su labor de rescate y divulgación, en la que combina la atención a los animales con la educación ambiental para implicar a la sociedad en la conservación del medio marino.