El vicepresidente primero y portavoz del Gobierno de Ceuta, Alejandro Ramírez, ha advertido este martes de que la ciudad continúa lejos de recuperar la normalidad tras la crisis migratoria registrada en los últimos días y ha cuestionado el mensaje trasladado por el Ejecutivo central sobre la situación actual.
El vicepresidente primero y portavoz del Gobierno de Ceuta, Alejandro Ramírez, ha advertido este martes de que la ciudad continúa lejos de recuperar la normalidad tras la crisis migratoria registrada en los últimos días y ha cuestionado el mensaje trasladado por el Ejecutivo central sobre la situación actual.
Ramírez ha asegurado que la realidad que perciben muchos vecinos en las barriadas no coincide con la imagen de normalidad que, a su juicio, se está transmitiendo desde el Gobierno de España. Según ha señalado, todavía existe preocupación entre la población por la presencia de migrantes en diferentes zonas de la ciudad y por la falta de efectivos suficientes para reforzar la seguridad.
El portavoz del Ejecutivo autonómico ha afirmado que algunos residentes han tenido que organizarse para proteger sus propios entornos ante el temor de que pudieran producirse incidentes. "La situación de seguridad en las barriadas no se ha solucionado", ha remarcado durante su comparecencia ante los medios.
El Gobierno ceutí ha vuelto a reclamar al Ministerio del Interior el envío de más agentes de Policía Nacional para reforzar el dispositivo de seguridad ciudadana y atender las necesidades derivadas de la presión migratoria soportada por la ciudad.
Ramírez ha señalado que los refuerzos anunciados por el Estado todavía no han llegado en la dimensión que considera necesaria y ha insistido en que Ceuta necesita contar con los recursos suficientes para recuperar la tranquilidad en sus calles.
El portavoz también ha criticado la gestión realizada por el Gobierno central durante los días previos a la entrada masiva de migrantes, al considerar que las advertencias trasladadas desde Ceuta no recibieron una respuesta adecuada.
Según ha explicado, el Ejecutivo local comunicó con antelación la gravedad de la situación tanto a Presidencia del Gobierno como a distintos ministerios, por lo que considera que existió margen suficiente para adoptar medidas preventivas. "No se actuó rápido ni bien; se actuó mal", ha afirmado.
Ramírez ha defendido que la recuperación de la normalidad no puede medirse únicamente por la ausencia de incidentes puntuales, sino por la sensación de seguridad de los ciudadanos en su vida cotidiana.
En este sentido, ha señalado que Ceuta volverá a una situación normalizada cuando los vecinos puedan acudir con tranquilidad a espacios públicos como playas y parques sin sentir incertidumbre o preocupación.
El vicepresidente primero también se ha referido a la dificultad para conocer con exactitud el número de personas que accedieron irregularmente a la ciudad durante la pasada semana y cuántas permanecen todavía en Ceuta.
Ramírez ha cuestionado las cifras ofrecidas por el Ministerio del Interior, al recordar que primero se manejó una estimación cercana a los 50.000 migrantes llegados a la ciudad y posteriormente se informó de que alrededor de 75.000 personas habrían salido de Ceuta.
Ante esa falta de datos definitivos, el portavoz del Gobierno local ha insistido en que resulta complicado realizar una evaluación precisa de las consecuencias de la crisis y de los recursos que todavía son necesarios para afrontar sus efectos.
