Esta mañana, frente al Palacio Autonómico de Ceuta, trabajadoras del Servicio de Ayuda a Domicilio de Menores se han concentrado para exigir condiciones laborales dignas y expresar su malestar ante la precariedad y la falta de apoyo por parte de las autoridades y su empresa, Saltillo. Beatriz Ávila, presidenta del comité de empresa de UGT, ha denunciado que la situación es insostenible: "Nos sentimos abandonadas, sin protección, sin comunicación, y bajo condiciones laborales que afectan tanto nuestra salud como la conciliación familiar".
Esta mañana, frente al Palacio Autonómico de Ceuta, trabajadoras del Servicio de Ayuda a Domicilio de Menores se han concentrado para exigir condiciones laborales dignas y expresar su malestar ante la precariedad y la falta de apoyo por parte de las autoridades y su empresa, Saltillo. Beatriz Ávila, presidenta del comité de empresa de UGT, ha denunciado que la situación es insostenible: "Nos sentimos abandonadas, sin protección, sin comunicación, y bajo condiciones laborales que afectan tanto nuestra salud como la conciliación familiar".
Ávila explicó que desde la empresa solo reciben respuesta a ciertos correos, como los relacionados con reconocimientos médicos, pero la mayoría de sus peticiones urgentes quedan sin respuesta. A pesar de la gravedad de los problemas, las trabajadoras no han logrado reunirse con representantes de la Consejería de Sanidad y Servicios Sociales en esta ocasión. "Nos reunimos hace un tiempo por estos mismos problemas con la concejala, pero nada ha cambiado", aseguró Ávila, quien también señaló que la falta de usuarios continúa siendo un problema desde hace meses.

Según las trabajadoras, la plantilla actual de aproximadamente 60 empleadas apenas tiene 20 usuarios a su cargo, con una previsión máxima de incorporar solo a 10 o 12 usuarios más. Esto no solo ha llevado a deudas de horas laborales, sino que también se les exige devolver esas horas en poco tiempo, sin considerar las cargas familiares de las empleadas. “A las chicas se les obliga verbalmente a cumplir con estas horas al día siguiente, sin otra opción para evitar sanciones”, explicó Ávila.
Además, la reducción de fondos destinados al servicio y el endurecimiento de los requisitos para acceder a él han limitado aún más la cantidad de usuarios. Las trabajadoras cuestionan la falta de soluciones para ellas, y exigen claridad sobre el futuro de sus empleos. “Muchas familias dependen de este trabajo, y nosotras lo disfrutamos, pero la situación es insostenible”, afirmó Ávila. Las trabajadoras han instado a las autoridades a reconsiderar los criterios de acceso al servicio, pues “a muchas familias les niegan el acceso, pese a necesitarlo”.
Ante la falta de respuestas, las trabajadoras continúan demandando condiciones dignas y soluciones concretas para mantener este servicio fundamental.