Voluntarios que cuidan a los animales denuncian que numerosas colonias han quedado desplazadas y alertan del hallazgo de gatos muertos y aves parcialmente devoradas, mientras reclaman una respuesta de las administraciones.
Voluntarios que cuidan a los animales denuncian que numerosas colonias han quedado desplazadas y alertan del hallazgo de gatos muertos y aves parcialmente devoradas, mientras reclaman una respuesta de las administraciones.
La crisis que atraviesa Ceuta desde la entrada masiva registrada a finales de julio está dejando consecuencias que van más allá de los ámbitos migratorio, social y sanitario. Voluntarios encargados del cuidado de las colonias felinas de la ciudad han alertado de la desaparición de numerosos gatos y del deterioro de los espacios donde habitualmente viven estos animales, algunos de los cuales habrían aparecido muertos en circunstancias que las cuidadoras consideran especialmente preocupantes.
Las denuncias proceden de personas que llevan años encargándose de alimentar y atender a estos animales y que aseguran haber mantenido su labor durante las últimas semanas pese a las dificultades. Según explican, la ocupación de determinados espacios por personas que permanecen en la vía pública y en asentamientos improvisados habría provocado el desplazamiento de colonias que hasta ahora tenían sus propios territorios.
Uno de los casos señalados afecta a las inmediaciones de la desaladora, donde las cuidadoras aseguran que la presencia de personas en la zona ha hecho prácticamente inhabitable el entorno para los gatos. También se han detectado problemas en áreas como Huerta Téllez, Carmelitas, la calle Goya y las barriadas del Príncipe, Sidi Embarek y Punta Blanca.
“Faltan gatos y no sabemos dónde están”
La preocupación de las voluntarias no se limita a que los animales hayan abandonado temporalmente sus lugares habituales. Una de las responsables de una colonia asegura que se ha producido una reducción notable del número de ejemplares y que resulta imposible localizar a muchos de ellos.
“Faltan gatos. ¿Dónde están? A día de hoy no se sabe”, resume una de las cuidadoras, según recoge la información publicada.
Los gatos de colonia son animales especialmente vinculados a su territorio. Cuando se ven obligados a abandonarlo, pueden quedar expuestos a numerosos peligros, desde la falta de alimento y agua hasta atropellos o enfrentamientos con otros animales.
La alteración de sus hábitats, por tanto, puede tener consecuencias que se prolonguen incluso cuando desaparezcan las circunstancias excepcionales que han provocado el desplazamiento.
Hallazgos que han encendido las alarmas
A la desaparición de ejemplares se suman testimonios sobre el hallazgo de animales muertos. Una cuidadora consultada por el medio que difundió inicialmente la denuncia asegura haber encontrado gatos con graves lesiones y cuerpos mutilados.
También afirma haber localizado palomas y gaviotas parcialmente devoradas. Sin embargo, no se ha identificado públicamente a los responsables de estos hechos ni existen, por el momento, pruebas que permitan atribuirlos a un colectivo concreto.
Esta circunstancia resulta especialmente relevante a la hora de analizar unas denuncias que han generado preocupación entre quienes trabajan con las colonias. Las cuidadoras reclaman que cualquier posible maltrato o muerte intencionada de animales sea investigado y que, si se confirma la existencia de delitos o infracciones, se depuren responsabilidades.
Reclaman espacios provisionales para descongestionar las zonas afectadas
Las personas encargadas de las colonias consideran que una de las medidas más urgentes pasa por reducir la presión existente en los espacios donde actualmente se concentran personas en situación de extrema vulnerabilidad.
Los voluntarios reclaman a las administraciones central y local que habiliten recursos provisionales adecuados y que se evite la consolidación de asentamientos improvisados en zonas donde también existe fauna urbana y donde las condiciones de convivencia se han deteriorado.
En paralelo, piden una mayor implicación de la Administración local en la protección de las colonias felinas. Las cuidadoras reclaman apoyo institucional para mantener los programas de alimentación y cuidado y recuerdan que estas colonias forman parte del entorno urbano de Ceuta.
Una crisis que también está cambiando el paisaje urbano
La situación descrita por los voluntarios refleja otra de las consecuencias de la emergencia que atraviesa la ciudad. Espacios que durante años habían servido como hábitat de animales urbanos han cambiado radicalmente en cuestión de semanas.
Para quienes se encargan de las colonias, el problema no consiste únicamente en la desaparición de algunos ejemplares. Se trata también de evitar que la situación excepcional termine provocando daños permanentes en poblaciones animales que dependen de la intervención humana para sobrevivir.
La prioridad, señalan, debe ser recuperar unas condiciones mínimas de convivencia y garantizar que tanto las personas como los animales dispongan de espacios seguros.
Mientras continúan las labores de alimentación y seguimiento de las colonias, las cuidadoras mantienen la incertidumbre sobre el paradero de numerosos gatos. La pregunta que más se repite entre quienes conocen a estos animales sigue abierta: cuántos han logrado simplemente desplazarse y cuántos no han conseguido sobrevivir a la alteración de su territorio.
