La Ciudad Autónoma de Ceuta ha vuelto a pedir ayuda al Gobierno central tras la entrada de 54 menores migrantes no acompañados desde Marruecos entre la tarde y la noche de este viernes, una situación que agrava aún más la presión sobre el sistema de acogida local, desbordado desde hace meses.
La Ciudad Autónoma de Ceuta ha vuelto a pedir ayuda al Gobierno central tras la entrada de 54 menores migrantes no acompañados desde Marruecos entre la tarde y la noche de este viernes, una situación que agrava aún más la presión sobre el sistema de acogida local, desbordado desde hace meses.
La Consejería de Presidencia y Gobernación ha activado un operativo de búsqueda a través de la Policía Local para localizar a todos los menores que han accedido de forma irregular en las últimas horas. Desde el Gobierno ceutí, liderado por Juan Vivas (PP), se insiste en que la ciudad no puede hacer frente sola a esta situación y se reclama una respuesta inmediata por parte del Ejecutivo nacional: «Que no nos dejen solos. Esto es una cuestión de Estado», han manifestado fuentes del Ejecutivo local.
Un sistema al límite: 460 menores acogidos en plazas para 132
Con estas nuevas llegadas, el número de menores migrantes tutelados por la Ciudad se eleva ya a 460, muy por encima de las 132 plazas disponibles para una atención digna. El Ejecutivo ceutí asegura que no pretende «generar alarma», pero sí transmitir la gravedad del momento, especialmente a las puertas de agosto, cuando históricamente se incrementan los intentos de entrada.
La ciudad confía en que el plan de redistribución de menores previsto para el 28 de agosto, que contempla el traslado de 4.400 menores desde Ceuta y Canarias a otras comunidades autónomas, pueda aliviar la situación. Sin embargo, desde la administración local temen que los traslados previstos no sean suficientes ante el ritmo actual de llegadas. Por ahora, no se ha hecho público cuántos menores saldrán concretamente de Ceuta.
Preocupación ante la inminente Feria y la 'Operación Feriante'
El repunte migratorio se produce pocos días antes del inicio de la Feria de Ceuta, prevista para el próximo martes. Su clausura, el 5 de agosto, marcará el inicio de la llamada ‘Operación Feriante’, un despliegue especial de vigilancia en el que se revisan todos los vehículos de atracciones para evitar que menores migrantes se oculten en ellos con la intención de embarcar hacia la península.
La cercanía del mes de agosto hace temer un nuevo repunte. Solo el año pasado, durante estas mismas fechas, más de 300 menores lograron entrar en la ciudad. La presión sigue creciendo y Ceuta vuelve a alzar la voz para pedir una solución coordinada a nivel estatal.