La continua entrada de migrantes de nacionalidad marroquí y argelina que se está produciendo a través de los espigones fronterizos que separan Ceuta de Marruecos ha motivado la alta presión migratoria en la autonomía ceutí y que las entradas se hayan incrementado un 40% en lo que llevamos de año.
La continua entrada de migrantes de nacionalidad marroquí y argelina que se está produciendo a través de los espigones fronterizos que separan Ceuta de Marruecos ha motivado la alta presión migratoria en la autonomía ceutí y que las entradas se hayan incrementado un 40% en lo que llevamos de año.
Los accesos por la vía marítima, principalmente por la frontera sur del Tarajal, se mantienen de forma frecuente y constante, lo que ha provocado que tanto los centros de acogida de menores como el Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes (CETI) -previsto para 512 plazas- estén colapsados.
La Guardia Civil ha advertido que los intentos de entrada a nado prácticamente se producen a diario y los mismos están protagonizados por migrantes de Marruecos y Argelia, la mayoría con trajes de neopreno para protegerse de la baja temperatura del mar y otros artilugios como cámaras de neumático o flotadores para mantenerse a flote.
De hecho, desde el 1 de enero al 30 de noviembre, según los datos aportados este martes por el Ministerio del Interior, han entrado en Ceuta hasta 3.268 personas por la vía terrestre -lo que incluye las entradas a nado- frente a las 2.344 del mismo periodo de 2024, un aumento del 39,4% cifrado en 924 personas más.
Mientras tanto, por la vía marítima se han registrado en estos once meses el acceso de 5 migrantes en 3 embarcaciones frente a los 28 migrantes en 7 embarcaciones de 2024, un descenso del 82,1 en personas y del 57,1 por ciento en embarcaciones respectivamente.