Inmigración irregular: 2017 fue un mal año pero Interior prevé que 2018 será peor
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El año que acaba ha sido malo para España en materia de inmigración irregular, el peor desde 2006. Aun así el secretario de Estado de Seguridad, José Antonio Nieto, prevé que 2018 "puede ser peor”.

Las cifras son apabullantes. En total, hasta la víspera de Año Nuevo habían llegado a España 27.810 inmigrantes irregulares, más del doble que el año pasado, que ya registró un fuerte incremento. A los que desembarcaron con vida hay que añadir otros 222 que fallecieron ahogados, según una estimación de diversas ONG. Si las entradas por tierra, a través de Ceuta y Melilla (5.995 hasta el 17 de diciembre), apenas han aumentaron, las que se producen por mar se dispararon un 161%.

Nunca desde que se contabiliza el fenómeno migratorio habían llegado tantos 'sin papeles' a las costas mediterráneas españolas. En Canarias sí desembarcaron, hace 11 años, 31.678 inmigrantes procedentes de África Occidental, pero hasta mediados de diciembre de 2017 solo lo hicieron 416.

El número total de inmigrantes irregulares puede ser aún más alto del que arroja la contabilidad del Ministerio del Interior, porque la mayoría relativa de los que arribaron por mar hasta mediados de diciembre son, de nuevo, como hace más de una década, marroquíes (22,4%) y también argelinos (20,5%). Cuando ponen pie en España intentan no ser apresados porque, a diferencia de los subsaharianos que pertenecen a 19 nacionalidades diferentes, saben que si caen en manos de las fuerzas de seguridad serán probablemente devueltos a sus países.

Otro dato pavoroso es el de menores no acompañados que entran en España:2.384 hasta el 19 de diciembre (8% del total), según Interior, en su mayoría marroquíes. La cifra cuadriplica a la de 2016 (588) y explica por qué el número de menores de edad tutelados por las comunidades autónomas alcanzó a principios del otoño, un nuevo récord: 5.380, según la respuesta parlamentaria que el Gobierno dio al senador Jon Iñarritu. Para algunos chavales, España es solo una etapa y en París, Marsella y hasta en Estocolmomalviven ahora en la calle grupos de niños y adolescentes marroquíes que se escaparon de los centros de acogida.

De las tres grandes rutas migratorias del Mediterráneo, las dos principales están en declive. La que une a Turquía con Grecia cayó un 79% hasta finales de noviembre, según Frontex, la agencia europea encargada del control de fronteras. Mientras que la que va de Libia a Italia disminuyó casi un 40%. Solo sube la del Mediterráneo Occidental, que enlaza el Magreb con España.

Ahí está parte de la explicación del auge migratorio que padece España. Las rutas de emigración son vasos comunicantes y cuando se cercena parcialmente una tan cercana como la de Libia a Italia, aumenta, en este caso, la presión sobre la que está más al oeste. La operación Sofía, que otorga un gran papel a los guardacostas libios, y el maltrato (que raya la esclavitud) infligido a los subsaharianos en Libia disuaden a muchos de intentar alcanzar Europa atravesando el estrecho de Sicilia. "Las mafias que trafican con seres humanos buscan entonces rutas alternativas", constata José Antonio Nieto. "Tienen puestos los ojos en el Mediterráneo Occidental", afirma. De ahí su pesimismo para 2018.

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Ceuta, Miercoles 20 de Octubre del 2021

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