Lo que estamos viviendo en los últimos meses, con las constantes borrascas, es algo que no tiene comparación con lo que ha sucedido tradicionalmente. El clima está cambiando y este año estamos viviendo unas importantes inclemencias meteorológicas que han cambiado muchas cosas.
Lo que estamos viviendo en los últimos meses, con las constantes borrascas, es algo que no tiene comparación con lo que ha sucedido tradicionalmente. El clima está cambiando y este año estamos viviendo unas importantes inclemencias meteorológicas que han cambiado muchas cosas.
Y una de ellas es la celebración de encuentros tanto de categoría local como nacional. Muchos compromisos se han tenido que anular como consecuencia de las malas condiciones climáticas.
Lo que es evidente es que lo primero debe ser siempre la seguridad de los deportistas así como de los familiares, amigos o aficionados que acuden a los partidos oficiales, de ahí que lo más sensato en estos casos es que se anulen los encuentros y se busque una nueva fecha para su celebración.
Lo que no llegamos a entender es que, en plena sucesión de borrascas, el presidente de la Real Federación Española de Fútbol se lleve “a su tierra” el Campeonato de España de fútbol en las categorías infantil y cadete y se celebre en unas condiciones que no son las más adecuadas. Menos mal que Ceuta se ha quedado en casa.