En una ciudad acostumbrada a proyectos que se inflan con ruido mediático y se desinflan al primer revés, lo que está construyendo el Imperio AD Ceuta en el Grupo 5 de Segunda División B es una auténtica cátedra de seriedad deportiva. Pleno de victorias en tres partidos disputados, nueve puntos de nueve posibles y una tercera plaza provisional con un partido menos en el casillero —a la espera de viajar para disputar la cita aplazada por el temporal frente al Sima Granada FS— confirman que el sueño del ascenso a la categoría de plata no es un brindis al sol, sino el objetivo natural de un grupo diseñado para mandar.
En una ciudad acostumbrada a proyectos que se inflan con ruido mediático y se desinflan al primer revés, lo que está construyendo el Imperio AD Ceuta en el Grupo 5 de Segunda División B es una auténtica cátedra de seriedad deportiva. Pleno de victorias en tres partidos disputados, nueve puntos de nueve posibles y una tercera plaza provisional con un partido menos en el casillero —a la espera de viajar para disputar la cita aplazada por el temporal frente al Sima Granada FS— confirman que el sueño del ascenso a la categoría de plata no es un brindis al sol, sino el objetivo natural de un grupo diseñado para mandar.
Los resultados no son fruto de la casualidad ni de la fortuna de un rebote. El bloque caballa ha sabido sufrir y competir en finales de infarto: arrancó la liga doblegando en casa al Flexliving Jumilla FS por un ajustado 3-2, se enfundó el mono de trabajo para asaltar a domicilio la pista del GH Distribución Moral FS por 2-3 y rubricó este arranque impecable tumbando de nuevo en el parqué ceutí al filial del Jimbee Cartagena. Tres triunfos de carácter, de los que forjan a los campeones que saben gestionar la tensión cuando el marcador aprieta.
Detrás de este inicio arrollador hay una planificación impecable de la directiva y un cuerpo técnico que lee los partidos con bisturí táctico. La plantilla combina veteranía, disciplina defensiva y una pegada letal que castiga cada concesión del adversario. Nadie regala nada en este grupo, pero el vestuario del Imperio demuestra una cohesión y un hambre competitiva que marcan distancias con el resto. Si el fútbol sala ceutí necesitaba un referente de constancia, trabajo silencioso y ambición real sobre la pista, este equipo acaba de presentar su candidatura formal para estar la próxima temporada en la élite nacional.