La Verdad Deportiva
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La UA Ceutí se encuentra en una encrucijada. En los últimos años ha habido una alarmante rotación de entrenadores, un fenómeno que debe encender las alarmas de cualquier aficionado al deporte. Tres entrenadores en cuatro años es una cifra que habla por sí sola y deja una pregunta en el aire: ¿dónde está el verdadero problema?

La UA Ceutí se encuentra en una encrucijada. En los últimos años ha habido una alarmante rotación de entrenadores, un fenómeno que debe encender las alarmas de cualquier aficionado al deporte. Tres entrenadores en cuatro años es una cifra que habla por sí sola y deja una pregunta en el aire: ¿dónde está el verdadero problema?

Bajo la dirección de Alonso Ruíz, el club ha visto desfilar a Valladares, Tomás de Dios y más recientemente a Anto, cada uno de ellos dejando el cargo tras tensiones y conflictos internos con dicho director deportivo. Valladares se fue sin querer saber nada más del club ni de su director deportivo. Tomás de Dios, conocido por su fuerte carácter, dejó claro en su segunda conversación con él que la relación no funcionaría, y Anto, a pesar de un año exitoso en términos de juego y rendimiento, también ha seguido el mismo camino de salida.

Este patrón de salida de entrenadores pone en tela de juicio la gestión interna del club. Cuando los entrenadores, encargados de llevar a cabo la visión y estrategia del equipo, no encuentran un entorno propicio para desarrollar su trabajo, la responsabilidad no puede recaer únicamente en ellos. La figura de Alonso Ruíz se perfila como un elemento central en estos desencuentros. Su rol, ya sea como director deportivo, gerente o director general, parece ser el común denominador en estos conflictos. Pero, ¿cuál es su verdadero cargo? ¿Y por qué su gestión no es cuestionada por la presidencia del club?

El silencio del presidente es, cuanto menos, preocupante. Un buen líder debe saber escuchar y actuar ante las evidentes señales de alarma. La falta de intervención puede interpretarse como complicidad o, peor aún, como indiferencia. En cualquier organización, cuando los problemas persisten y no se toma acción, la raíz del problema tiende a agravarse.

La UA Ceutí ha demostrado tener potencial en el campo, pero los problemas de gestión están socavando este talento. Es perentorio que el club realice una reflexión profunda y considere si el problema radica en la gestión y no en los entrenadores. La continuidad y la estabilidad son claves para cualquier proyecto deportivo exitoso, y sin ellas, cualquier logro en el campo será efímero.

Es momento de que los aficionados, jugadores y todos los involucrados en la UA Ceutí exijan respuestas y, sobre todo, cambios. Un club no puede prosperar si su estructura interna está en constante caos. El futuro de la UA Ceutí depende de la capacidad de su liderazgo para reconocer y corregir estos problemas antes de que sea demasiado tarde. Cuatro años con un gran presupuesto y sin ascender.

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Ceuta, Miercoles 29 de Julio del 2026

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