El partido que enfrentaba en la tarde de ayer a la Agrupación Deportiva Ceuta con el Melilla Torreblanca de fútbol sala femenino reunía sobre la pista un hecho poco usual al concentrar a siete nacionalidades distintas, principalmente procedentes de Brasil y Argentina.
El partido que enfrentaba en la tarde de ayer a la Agrupación Deportiva Ceuta con el Melilla Torreblanca de fútbol sala femenino reunía sobre la pista un hecho poco usual al concentrar a siete nacionalidades distintas, principalmente procedentes de Brasil y Argentina.
El encuentro, del grupo 3 de la Segunda División nacional femenina, se celebró en el pabellón Guillermo Molina y acabó con triunfo de las ceutíes por dos goles a cero.
En la AD Ceuta jugaron en este partido tres brasileñas (Gabi, Elisa Lopes y Dedeia), dos argentinas (Mailén Romero y Ale Giménez), una colombiana (Allison Olave), una uruguaya (Maura), una ucraniana (Ksenia) y tres españolas (Claudia Navas, Macarena y Mariajo).
Por su parte, en el Melilla Torreblanca se alinearon tres brasileñas (Delise, Larisa y Roberta), tres ucranianas (Vika, Sonia y Dacha), una japonesa (Ibuki) y tres españolas (Lara, Miriam y Sabrina).
Las siete nacionalidades distintas es algo poco normal en un partido de estas características donde la mayoría de los clubes suelen alinear a jugadoras de la propia ciudad o del entorno, a pesar de ser el paso previo a la Primera División.