En la jornada de este sábado nos despertábamos con una noticia tan poco habitual como extraña. Los partidos de un torneo de fútbol sala se tenían que cambiar de escenario porque había goteras en el Guillermo Molina.
En la jornada de este sábado nos despertábamos con una noticia tan poco habitual como extraña. Los partidos de un torneo de fútbol sala se tenían que cambiar de escenario porque había goteras en el Guillermo Molina.
Una noticia de estas características me imagino que es para sonrojar al consejero de Deportes, al director general y al asesor de turno porque no es ni lógico ni normal que la “joya de la corona” tenga estas carencias, no sabemos si por falta de mantenimiento o por otro motivo.
Lo cierto es que el ICD, que es el encargado de la instalación, no ha ofrecido ninguna explicación al respeto y ha preferido dar la callada por respuesta, algo habitual cuando las noticias no son buenas.
Lo que sí es cierto es que este tipo de situaciones son más propias de una ciudad tercermundista que de una ciudad como Ceuta. Sin embargo, la realidad es otra.