La noticia es fantástica: el CN Caballa estará un año más en División de Honor. Es un logro deportivo que merece todo nuestro reconocimiento y aplauso. Mantenernos en la máxima categoría del waterpolo nacional es, sin duda, un motivo de orgullo para Ceuta. Sin embargo, detrás de esta alegría se esconde una frustración recurrente, una oportunidad que, una y otra vez, parece escapársenos de las manos.
La noticia es fantástica: el CN Caballa estará un año más en División de Honor. Es un logro deportivo que merece todo nuestro reconocimiento y aplauso. Mantenernos en la máxima categoría del waterpolo nacional es, sin duda, un motivo de orgullo para Ceuta. Sin embargo, detrás de esta alegría se esconde una frustración recurrente, una oportunidad que, una y otra vez, parece escapársenos de las manos.
Tenemos la base, el equipo está en la élite, ¿por qué no dar el siguiente paso? Llevamos tiempo insistiendo en la necesidad de construir un "súper equipo" con jugadores nacionales de primer nivel. Un proyecto que nos permita no solo mantenernos, sino aspirar a estar en la cabeza de la clasificación, convirtiéndonos en un referente indiscutible del waterpolo español. El potencial está ahí, la visibilidad también.
No se entiende, y es algo que hemos manifestado en numerosas ocasiones, la aparente falta de ambición por parte del Instituto Ceutí de Deportes (ICD). ¿Por qué no apostar decididamente por la profesionalización del CN Caballa? Contar con un equipo de waterpolo de élite, competitivo y con aspiraciones reales, colocaría a Ceuta en un escaparate nacional de forma constante. Es una publicidad inmejorable, una manera de proyectar la imagen de nuestra ciudad más allá de nuestras fronteras, atrayendo talento y generando un impacto positivo en muchos otros ámbitos.
Es el momento de ir más allá del simple mantenimiento. La División de Honor no debe ser solo un lugar donde subsistir, sino una plataforma desde la que crecer y brillar. El CN Caballa ha hecho su parte, logrando el ascenso y manteniéndose en la categoría más alta. Ahora le toca al ICD dar el paso, tomar las riendas y transformar este potencial en una realidad: un equipo profesional que haga de Ceuta un nombre sinónimo de waterpolo de primer nivel. De lo contrario, seguiremos celebrando ascensos con la sensación de que estamos perdiendo una oportunidad de oro.