La Verdad Deportiva
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​"La plantilla es la que hay" . La frase de José Juan Romero no es un análisis táctico; es un parte de guerra. En sala de prensa, el técnico del AD Ceuta FC optó por la crudeza: ni varitas mágicas, ni paños calientes, ni discursos edulcorados fue el míster en su pura esencia. "Tenemos lo que tenemos y, a partir de ahí, somos todos responsables" , zanjó. Y aunque Romero asuma con profesionalidad el papel de exprimir hasta la última gota a un vestuario corto de recursos, la afición no necesita esperar a mayo para ver lo que salta a la vista cada fin de semana: el traje le queda demasiado estrecho al equipo para competir con garantías en esta categoría.

​"La plantilla es la que hay" . La frase de José Juan Romero no es un análisis táctico; es un parte de guerra. En sala de prensa, el técnico del AD Ceuta FC optó por la crudeza: ni varitas mágicas, ni paños calientes, ni discursos edulcorados fue el míster en su pura esencia. "Tenemos lo que tenemos y, a partir de ahí, somos todos responsables" , zanjó. Y aunque Romero asuma con profesionalidad el papel de exprimir hasta la última gota a un vestuario corto de recursos, la afición no necesita esperar a mayo para ver lo que salta a la vista cada fin de semana: el traje le queda demasiado estrecho al equipo para competir con garantías en esta categoría.

​La realidad no se maquilla con voluntarismo. Se podría debatir largo y tendido sobre la planificación estival, sobre las incorporaciones que no terminan de dar la talla y, sobre todo, sobre aquellos futbolistas diferenciales que hicieron las maletas sin que nadie cubriera su vacío con garantías. Responsables de este escenario, como las meigas, haberlos haylos. Los conoce el presidente, los conoce el cuerpo técnico y los padece una grada que ya se sabe de memoria el guion.

​No se trata de alarmismo ni de falta de lealtad, por mucho que algún defensor a ultranza intente tildar la crítica de derrotismo. El amor por unos colores se demuestra llenando el Alfonso Murube, empujando en las buenas y estando al pie del cañón si el destino obliga a regresar al barro de Primera Federación. El compromiso de la afición está fuera de toda duda; la previsión de los despachos, no tanto.

​Romero no engaña a nadie porque no puede inventar el talento donde no lo hay. Asume su cuota de responsabilidad con el material que le han entregado, pero el fútbol profesional rara vez perdona las carencias estructurales. Salvar los muebles exigirá un esfuerzo titánico por parte del banquillo y del vestuario, pero la complacencia no puede tapar la evidencia: el diagnóstico ya está hecho, y para asumir la verdad no hace falta esperar ni a noviembre ni a mayo. Lo que hay es lo que hay.

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Ceuta, Martes 13 de Octubre del 2026

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