El presidente Juan Vivas ha vuelto a poner el dedo en la llaga: Ceuta necesita, con urgencia, ser declarada zona de especial dificultad para el ejercicio de la profesión sanitaria. No es una ocurrencia ni una petición caprichosa. Es un grito de auxilio ante la falta crónica de médicos y especialistas que arrastra nuestra ciudad desde hace años. La Sanidad pública ceutí no puede competir en igualdad de condiciones con otras regiones del país si no se adoptan medidas concretas que la hagan atractiva para los profesionales.
El presidente Juan Vivas ha vuelto a poner el dedo en la llaga: Ceuta necesita, con urgencia, ser declarada zona de especial dificultad para el ejercicio de la profesión sanitaria. No es una ocurrencia ni una petición caprichosa. Es un grito de auxilio ante la falta crónica de médicos y especialistas que arrastra nuestra ciudad desde hace años. La Sanidad pública ceutí no puede competir en igualdad de condiciones con otras regiones del país si no se adoptan medidas concretas que la hagan atractiva para los profesionales.
Porque, seamos claros, ningún médico quiere venir a Ceuta si no se le ofrecen incentivos reales. Y aquí no hablamos solo de palmaditas en la espalda o buenas intenciones, sino de sueldos dignos y ayudas efectivas para el acceso a la vivienda. La falta de personal no se combate con discursos, sino con condiciones laborales que compensen el aislamiento geográfico y la presión asistencial a la que están sometidos nuestros sanitarios.
La declaración como zona de especial dificultad no es solo una etiqueta, es una herramienta que puede marcar la diferencia. Ya está reconocida en otras partes del país donde la captación de médicos también es complicada. ¿Por qué Ceuta sigue esperando? ¿Por qué seguimos condenados a ver cómo se repiten los concursos de plazas médicas sin éxito, una y otra vez?
Es de justicia que los profesionales sanitarios que eligen Ceuta lo hagan sabiendo que su esfuerzo será reconocido y que aquí tendrán un proyecto de vida viable. Si no se toman medidas ya, no solo perderemos médicos, perderemos también la confianza de los ciudadanos en un sistema que no responde a sus necesidades más básicas.
Ceuta no puede esperar más. La pelota está en el tejado del Gobierno central. Si realmente se quiere garantizar la igualdad en el acceso a la Sanidad en todo el territorio, ya es hora de que se escuche a Vivas y, sobre todo, a Ceuta.
