Ceuta es una ciudad con una red viaria limitada, pero eso no significa que deba ser insegura. Durante años, se han señalado puntos negros en nuestras carreteras como un problema latente, un riesgo para los conductores y peatones que podría evitarse con un poco de planificación y compromiso. Es evidente que la falta de medidas en ciertos tramos ha costado demasiado en términos de seguridad.
Ceuta es una ciudad con una red viaria limitada, pero eso no significa que deba ser insegura. Durante años, se han señalado puntos negros en nuestras carreteras como un problema latente, un riesgo para los conductores y peatones que podría evitarse con un poco de planificación y compromiso. Es evidente que la falta de medidas en ciertos tramos ha costado demasiado en términos de seguridad.
Es hora de dejar las excusas a un lado y actuar con contundencia. Las carreteras que presentan mayor índice de accidentes requieren no solo mantenimiento, sino también soluciones innovadoras, como mejor iluminación, señalización más clara y, en ciertos casos, medidas físicas que obliguen a reducir la velocidad. No podemos seguir normalizando la peligrosidad de estas zonas como si fuese algo inevitable.
Además, la seguridad vial no solo depende de mejorar la infraestructura. También hace falta un compromiso por parte de los conductores y peatones, pero sin duda, la administración tiene la mayor responsabilidad. Su función no es solo identificar el problema, sino corregirlo cuanto antes.
