ACEPAS y Cruz Roja Ceuta nos han regalado una lección de empatía y visibilidad con motivo del Día Nacional de la Lengua de Signos. Lo han hecho de manera sencilla pero efectiva: a través de un vídeo que pone en el centro a las personas sordas y su manera de entender y expresarse en el mundo. Un gesto que dice mucho más de lo que parece a simple vista.
ACEPAS y Cruz Roja Ceuta nos han regalado una lección de empatía y visibilidad con motivo del Día Nacional de la Lengua de Signos. Lo han hecho de manera sencilla pero efectiva: a través de un vídeo que pone en el centro a las personas sordas y su manera de entender y expresarse en el mundo. Un gesto que dice mucho más de lo que parece a simple vista.
La lengua de signos no es un recurso secundario ni una herramienta opcional. Es la lengua natural de miles de personas, una vía esencial para acceder a la educación, a la información, al empleo, a los servicios públicos... en definitiva, a una vida plena y en igualdad de condiciones. Por eso, cualquier esfuerzo por darla a conocer, como el que han tenido estas dos entidades, merece ser aplaudido y, sobre todo, replicado.
Este tipo de iniciativas no sólo sensibilizan, también nos recuerdan que aún queda mucho por hacer. ¿Cuántos espacios públicos están realmente adaptados? ¿Cuántos servicios ofrecen intérpretes? ¿Cuántos medios de comunicación incorporan la lengua de signos en sus contenidos? La inclusión no debe depender de la buena voluntad de unos pocos, sino de un compromiso real de todos.
El vídeo de ACEPAS y Cruz Roja Ceuta no pretende cambiar el mundo en cinco minutos, pero sí sembrar una semilla. Una semilla que invite a conocer, respetar y normalizar una lengua tan rica y expresiva como cualquier otra. Porque cuando una lengua se ve, también se siente, y eso nos hace mejores como sociedad.
Así que celebremos este Día Nacional de la Lengua de Signos no solo con aplausos, sino con acciones. Que el mensaje de este vídeo no se quede en redes sociales, sino que se convierta en una actitud permanente de respeto, inclusión y accesibilidad. Porque la diversidad también se habla... aunque sea con las manos.
