La finalización de las obras en la N-352 a su paso por La Almadraba es, sin duda, una buena noticia para Ceuta. No hablamos solo de asfalto y señales, sino de una intervención pensada para las personas que pasan cada día por una de las travesías más transitadas y sensibles de la ciudad.
La finalización de las obras en la N-352 a su paso por La Almadraba es, sin duda, una buena noticia para Ceuta. No hablamos solo de asfalto y señales, sino de una intervención pensada para las personas que pasan cada día por una de las travesías más transitadas y sensibles de la ciudad.
Con una inversión de 3,56 millones de euros procedentes de fondos europeos del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia, el Ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible ha actuado en un tramo clave, entre los kilómetros 2,1 y 2,7. Es una zona que soporta un tráfico intenso durante todo el año y que se multiplica en momentos críticos como la Operación Paso del Estrecho.
La cercanía a la frontera de El Tarajal convierte esta carretera en un punto especialmente delicado, donde peatones y vehículos conviven con demasiada tensión. Mejorar la seguridad vial aquí no es un lujo, es una necesidad que llevaba tiempo sobre la mesa y que por fin se ha abordado con seriedad.
Ahora toca que estas mejoras se noten en el día a día: menos riesgos, más tranquilidad y una movilidad más ordenada. Cuando las inversiones públicas se traducen en calles más seguras y barrios más amables, el beneficio es para todos. Y eso, al final, es de lo que debería ir siempre la política de infraestructuras.
